TESIS 11

TESIS 11...
¡ Comunicar es transformar !

domingo, 12 de julio de 2015

AL CUMPLIRSE 42 AÑOS DE SU CREACIÓN: El pueblo unido jamás será vencido... LA CANCIÓN TRAICIONADA (2ª Parte).


El pueblo unido jamás será vencido
LA CANCIÓN TRAICIONADA
(2ª Parte)

Por Xavier Silva Cárdenas[i]



2. LA CANCIÓN, LO QUE DICE  Y EL CONTEXTO DE SU CREACIÓN    

El pueblo unido jamás será vencido

Letra: Sergio Ortega / Quilapayún.
Música: Sergio Ortega.




El pueblo unido jamás será vencido.
El pueblo unido jamás será vencido.

De pie, cantar, que vamos a triunfar. 
Avanzan ya banderas de unidad. 
Y tú vendrás marchando junto a mí 
y así verás tu canto y tu bandera florecer. 
La luz de un
rojo amanecer 
anuncia ya la vida que vendrá. 

De pie, luchar, el pueblo va a triunfar. 
Será mejor la vida que vendrá 
a conquistar nuestra felicidad 
y en un clamor
mil voces de combate se alzarán, 
dirán canción de libertad,
con decisión la patria vencerá. 

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha
con voz de gigante, gritando: ¡adelante! 

El pueblo unido jamás será vencido. 
El pueblo unido jamás será vencido. 

La patria está forjando la unidad. 
De norte a sur se movilizará 
desde el salar ardiente y mineral 
al bosque austral, unidos en la lucha
y el trabajo irán, la patria cubrirán. 
Su paso ya anuncia el porvenir.

De pie, cantar, el pueblo va a triunfar. 
Millones ya, imponen la verdad,
de acero son, ardiente batallón,
sus manos van llevando la justicia y la razón. 
Mujer, con fuego y con valor, 
ya estás aquí, junto al trabajador. 

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha 
con voz de gigante, gritando: ¡adelante! 

El pueblo unido jamás será vencido.
El pueblo unido jamás será vencido.


     Desde la comprensión de lo esencial de uno de los valores fundamentales que vitalizan los cimientos de la especie humana, es decir, desde el reconocimiento de su ser social, una voz colectiva, consciente, revela y canta su sentencia: ¡El pueblo unido jamás será vencido! Esta recuerda los últimos párrafos del Manifiesto del Partido Comunista[ii] que finalizan con una frase que estaría destinada a convertirse en el lema máximo de la revolución mundial: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Aquí, como en el primer verso de la canción, se graba a fuego en la memoria y en el corazón la necesidad de fusión de tod+s l+s integrantes de las mayorías explotadas para multiplicar y afianzar la fuerza que asegurará la consecución total de sus objetivos materiales y espirituales: la socialización de la riqueza y la dignificación humana.
     Cualquier individu+ de ese gran cuerpo puede apoyarse en l+s demás, y ést+s, a su vez, sabrán confiar en él para, en articulación, sanarse y defenderse de cualquier tipo de amenazas internas o externas, síquicas o tangibles, individuales o grupales; de lo contrario perdurarán condenad+s a la oscuridad del egoísmo, a la frustración y a la desesperanza. Éste, el avance incondicional en bloque de las masas hasta hoy dominadas, que se inscribe como una de las premisas principales para lograr sus victorias, se establece como el tema central del que se ocupa esta legendaria canción popular.
     Con su palabra en grito, la voz colectiva empieza por proclamar la afirmación de la existencia de quien es protagonista innegable del devenir de la historia en los últimos siglos: el pueblo. El pueblo, ese universo preñado de diversidad, se sucede compuesto no sólo por el proletariado industrial, sino por el campesinado arruinado, las trabajadoras del hogar, trabajador+s de la construcción, trabajador+s de la educación, trabajador+s de la cultura, trabajador+s de servicios públicos y privados, trabajador+s burocráticos, trabajador+s de la salud, trabajador+s sexuales, trabajador+s intelectuales, trabajador+s profesionales en todas las ramas, trabajador+s desemplead+s y subemplead+s, monjas y curas trabajador+s de la teología de la liberación, jubilad+s desprotegid+s y sufrientes de una seguridad social insignificante, comerciantes minoristas, el lumpenproletariado, estudiantes hij+s de tod+s l+s anteriores,… en fin, por una lista extensa de gente despojada de la propiedad de los medios de producción, que sobrevive sólo a costa de la pérdida de su dignidad en los oficios más denigrantes o de la venta de su fuerza de trabajo (junto a su vida entera) como mercancía dispuesta en el mercado laboral.
     Ahora, ¿de quién ha de defenderse el pueblo?, ¿quién es su enemigo?, ¿contra qué intereses ha de enfrentarse para jamás ser vencido?... ¿De las almas penitentes?, ¿de ovnis y extraterrestres?, ¿del demonio? La respuesta es clara aunque, en todo el texto de la canción, no exista ni una línea donde se mencione a ese antagonista importantísimo y permanezca siempre como un vulgar innombrable. ¿Por qué los autores recurrieron a esta omisión deliberada? Porque este personaje ya avergüenza lo suficiente a la condición humana, porque es el causante del estado de ahogamiento económico y de enajenación de los estratos populares; por tanto, no cabe en un himno, en una expresión telúrica que se plantea reflejar los propósitos más elevados de estos sujetos políticos históricamente segregados.
     Sin embargo, respondamos, pues, de quién ha de defenderse el pueblo. Si el pueblo sobrevive y se robustece unido, jamás será vencido por toda aquella o aquel, propio o extraño a su conglomerado, que mediante sus discursos o sus acciones incurra en el sometimiento, el amedrentamiento, la denigración o la explotación de cualquier ser vivo con el objetivo de privilegiar sus caprichos e intereses individuales. Pero, de manera particular y direccionada, esta descripción apunta a una clase social minoritaria que ha hecho del terrorismo económico, del ultraje, del robo, de la mojigatería, de la manipulación sicológica, de la estafa y de la mentira todo un complejo modo de operar y de pensar el mundo basándose en los supuestos privilegios que le atribuye su propiedad privada sobre los medios de producción y sobrevivencia más importantes, amparándose en su poderío económico, en los cuerpos represivos estatales y en las mil caras del derecho constituido para dejar sin piso legal a cualquiera que se oponga a sus condiciones. Esta clase social, hostil al pueblo, es la burguesía, quien obra como defensora y propulsora del imperio del monopolio del capital a nivel internacional.
     Mas la burguesía no actúa sola en sus dominios. Cuenta entre sus colaborador+s con l+s más variad+s funcionari+s y esbirr+s que avalan y comparten, de las formas más descaradas o camufladas, el estilo de vida burgués. Este elenco de secundarios, imprescindibles en la trama histórica capitalista, pueden desempeñarse, entre otr+s, como: espías e informantes conviviendo al interior del mismo pueblo, sacerdotes y sores de distintas sectas religiosas, aparentes distraíd+s de los asuntos públicos, mandos medios introducidos en la burocracia, accionistas y emplead+s de medios de comunicación, gentes de a pie o sobre ruedas buscando cuándo y cómo escalar en el estatus social, apolític+s alienad+s, activistas de sospechosas organizaciones no gubernamentales o, francamente, como cuadros políticos de diversas asociaciones y partidos que, con más maña que suerte, suelen arribar a la administración del destino de las naciones; siempre, no se olvide, para resguardar la maquinaria estatal y el orden capitalistas establecidos en beneficio del gobierno de aquella minoría poderosa.
     Estos son, y así maniobran la burguesía y otros actores sociales, enemigos del pueblo. Y éste, frente a la arremetida violenta, disimulada o no de tales grupos, y nutrido con diversidad de sujet+s y capacidades, no tiene otra alternativa que compactarse y planificar su involucramiento en la historia para no dejarse someter por ellos. Pero, como comienza a descubrirse en los siguientes versos del texto de la canción, el pueblo no sólo tiene en sus manos la misión de impedir su derrota, de resistir frente a sus enemigos; lleva consigo, además, la responsabilidad de accionar a la ofensiva para resolver a su favor la evidente guerra entre clases sociales, es decir, para convertirse él mismo en vencedor e impulsar la revolución social: la supremacía de los valores comunitarios y solidarios que transformarán al planeta en un hábitat no mercantilizado favorable al desarrollo sano de las personas, sin explotación ni opresiones de cualquier tipo, y con una economía socializada y planificada apta para resolver las necesidades básicas de la colectividad.
     Así es que, en primera instancia, la línea inicial de la canción sugiere, empleando una síntesis extraordinaria, las motivaciones básicas que la inspiran: el avance objetivo y descarnado a escala mundial de un sistema socioeconómico militarista, injusto y decadente; la existencia en él de la contradicción entre el capital y el trabajo; el antagonismo insalvable entre el pueblo explotado y las élites explotadoras; y, por último, la necesidad popular, apoyada en su fuerza masiva y unitaria, de no permitir más esa avalancha de ideas y hechos antihumanos buscando propiciar la permanencia armónica de la naturaleza junto al desarrollo pleno de la sociedad. Es de aquí, de su reflejo preciso de la verdad socio-histórica, así como de su melodía vibrante, que podemos deducir el impacto profundo y el valor universal de esta composición artística, y, en especial, de la consigna célebre emanada de su núcleo: ¡El pueblo unido jamás será vencido!
     Conocemos que ya en las manifestaciones de 1970, antes de ser vestida con música, esta máxima era coreada por simpatizantes de la Unidad Popular (U.P.) chilena, acto que le confiere más valor a lo que, después, constituiría la canción en sí debido a que los autores supieron acoger en esta el decir del pueblo, y porque, siendo de ese origen, el verso cantado trasluce la realidad del espacio-tiempo específico de su aparición, pero cuenta, a la vez, con el acierto de contener, en forma soterrada, una generalización acerca de la evolución del imperialismo capitalista a nivel planetario, los conflictos que genera y su inminente desenlace; mérito atribuible a la compenetración de los creadores de la canción con la visión dialéctica de la historia y del arte.
     Estas son las razones principales por las que nuestro tema musical es considerado como símbolo insurreccional vigente en todo el mundo, sobre todo en periodos de crisis. Así constatamos a esta canción popular como hija indiscutible de su tiempo y de la realidad social, y a su vez, como obra artística motivadora, como comunicadora y formadora, como sintetizadora e intérprete del sentir y de la lucha de l+s oprimid+s en su práctica social, como difusora de sentidos y, en general, como herramienta política en la agitación y en la propaganda de las ideas y de las prácticas libertarias de las clases explotadas.
     Quedan, pues, establecidos: parte del argumento sobre el que se desarrolla el tema, los actores principales y los intereses que defiende cada uno en el marco de la contienda política implícita en el texto de esta canción.
     En el párrafo subsiguiente, se asume una constante que marcará el desarrollo del tema hasta su culminación. Esta constante es el carácter prospectivo de la cosecha del triunfo final (digno de considerarse aplicable en toda la Tierra) resaltado de manera heroica por el ritmo de marcha, uno de los recursos musicales que apelan a lo más íntimo del ser humano: los latidos de su corazón. Y es que, en el Chile de 1973, época en que la obra fue creada, la U.P. gobernaba con dificultades. Mucho se había bregado pero más faltaba por hacer. El país se encontraba convulsionado.
     En medio de la crisis económica y de los desabastecimientos provocados por los grupos poderosos locales, las fuerzas de izquierda convocaron a la movilización popular. Se trabajaba en todos los frentes; el artístico no quedó a la zaga. Fue así que, en una jornada de labor colectiva entre Sergio Ortega (compositor responsabilizado por un comité de propaganda de la U.P. para elaborar una serie de canciones) y el grupo Quilapayún, todos militantes activos del Partido Comunista de Chile (P.C.CH.), se concibió El pueblo unido jamás será vencido para elevar la conciencia de clase de la gente, y para animarla a continuar sin descanso en las tareas que aún quedaban por cumplirse para afianzar el nuevo sistema de gobierno. El tema se estrenó al poco tiempo en un día altivo de Junio ante una concentración multitudinaria organizada por las mujeres allendistas en la Alameda de Santiago, apenas tres meses antes del golpe militar del 11 de septiembre.
     Lo demás del cuerpo literario de la marcha, construido con un lenguaje poético sencillo, llama al pueblo a no esperar impasible, lo emplaza a no permanecer sentado, a levantarse, a hermanarse y a cantar por cada esfuerzo entregado, a caminar uno al lado del otro con firmeza y con confianza en sus propias capacidades, porque la Tierra de la alegría, sin miedos, sin ignorancia y sin explotación es absolutamente posible. Se reitera el significado verdadero de la patria, esa fraternidad grandiosa entramada en la historia, en la cultura, en la justicia, donde la gente se ve y se disfruta desde el humanismo radical. La mujer deja de ser un objeto, se vuelve sujeta valerosa, ocupa el sitio protagónico y quemante que le corresponde en esa historia luminosa del porvenir gestada desde el presente. Todo el territorio del largo Chile (que bien puede ser análogo al planeta azul que nos alberga) se confabula con sus potencias y su colorido para alcanzar la dicha de sus hij+s, incluyendo, por supuesto, a las manos y al trabajo como generadores claves de lo que somos; sin ellos, la nada.
     Nuestra marcha también advierte que todo lo prometido no será fácil de alcanzar. Será el producto de la sabiduría, del amor y del coraje impresos en la organización y en los combates diarios y abiertos en los que participarán l+s miles de millones de aguerrid+s que integran el pueblo. Será consecuencia, además, del poder de la convicción, llave vital en los encuentros con el enemigo donde la razón y las verdades verdaderas aflorarán a fuerza de gestas ejemplares y heroicas desarrolladas en todos los frentes y terrenos sociales, culturales, políticos y hasta militares; pues mujeres y hombres de acero organizad+s en batallones sólo existen en las vanguardias populares armadas. Y es que la forma en que están tejidos algunos versos entrañan la apertura a que, en el transcurso de su lucha, el pueblo protagonista de la historia, asuma con conciencia de clase su propia defensa y el resguardo de sus conquistas y el de sus objetivos mediante la utilización sabia de las armas. Hecho originado sólo como efecto, sólo como respuesta a la naturaleza violenta del poder, del Estado y del gobierno del capital. La canción no es belicista, sin embargo, tampoco desconoce la lucha de clases obvia, ni la rehúye; no se venda los ojos ante sus consecuencias, y, sin dudas, contempla la posibilidad de aplicar la ofensiva militar revolucionaria en el caso de requerirse bajo el estricto imperio de la necesidad.
     De igual manera, se anuncia que los gritos y cantos de triunfo no saldrán de las gargantas de un conglomerado pusilánime, sino de una masa titánica, honorable y forjada en combate con el único objetivo de avanzar, luchar y vencer, lo que implica, desde luego, el aquietamiento completo de los vencidos: ésos, el innombrable y sus cómplices, la burguesía y sus aliados. Y todo a condición de que el pueblo siempre permanezca unido; ésa es una de sus mayores seguridades para hacer camino; ésa es la bandera que le representa.
     Sólo así, las mujeres y los hombres del pueblo se proyectarán como seres libres, como rayo de luz efectivo en un rojo amanecer. ¿Qué cualidades implica ese amanecer? Pues deben ser las opuestas al viejo régimen capitalista y a la propiedad privada sobre los medios de producción; son la puerta de entrada a la sociedad comunitaria donde dejan de existir las clases sociales; no hay cabida para interpretaciones de otra especie. En suma, se trata del inicio de días nuevos donde la socialización de los medios de producción es garantía para la estabilidad y para la proyección espiritual y material de tod+s.
     Por último, recordemos que el color rojo fue incorporado como símbolo del movimiento obrero internacional desde su uso en las banderas izadas en el desafío ejercido por l+s trabajador+s franceses en 1871, al protagonizar las luchas que condujeron al establecimiento de La Comuna de París, insubordinaciones conscientes que estrenaran el despertar del proletariado mundial.
       Hasta aquí hablaron, sin reservas, la poesía y la música.
     De esta manera, diciendo lo suyo, El pueblo unido jamás será vencido se afianzó con notoriedad en el inmenso repertorio artístico producido por l+s militantes trabajador+s de la música de aquellos años.[iii]  Así, su discurso y su proyecto de vida han acompañado en innumerables procesos de cimentación del Poder Popular en todo el mundo. Así, el producto cultural revolucionario del siglo XX, dibuja su firma imborrable en el patrimonio de la humanidad. Así desafina, de tanto en tanto, en las guitarreadas trasnochadas de las almas irreverentes. Enhorabuena.


3. LA DIFUSIÓN

     Luego de que la canción se estrenara en aquel día de Junio de 1973 en la Alameda de Santiago, fue publicada por primera vez en material fonográfico, durante el mismo año, por la DICAP (Discoteca del Cantar Popular), sello discográfico de propiedad de las Juventudes Comunistas de Chile. A partir de allí, y ya en el exilio francés al que debió atenerse el grupo Quilapayún, se cuentan varias ediciones tanto de conciertos en vivo como de grabaciones en estudio, junto a otras canciones del repertorio del grupo. También Inti Illimani, exiliado en Italia, asimiló el tema hasta grabarlo y difundirlo con gran éxito.
     Son conocidas las consecuencias nefastas del pinochetismo. En los días siguientes al golpe de Estado, parte del archivo de la DICAP fue destruido tras el allanamiento de sus oficinas. Sin embargo, mucho de lo producido ya se encontraba en manos de la gente, así que, decenas de canciones continuaron camino, y nadie hasta hoy ha logrado detenerlas.
     Durante la segunda mitad de los años setentas y la década de los ochentas, dadas las circunstancias en que vivía su país de origen, El pueblo unido jamás será vencido inundó el espíritu de resistencia y de rebeldía de l+s explotad+s de todo el planeta. En expresión franca de solidaridad y lucha internacionalista, las asociaciones, sindicatos, movimientos, partidos políticos o grupúsculos de izquierda hicieron suyo este himno y tantos otros temas de la Nueva Canción Chilena junto a la también famosa Venceremos.
     L+s mism+s exiliad+s simpatizantes o militantes de la U.P. y de las distintas organizaciones que la conformaron, cumplieron el papel de difusor+s mundiales de estos emblemas, tanto como de toda la cultura popular revolucionaria generada en el transcurso del auge de la izquierda en su país. Cuando no eran los pocos discos originales, considerados como joyas por quienes los consiguieron a través de algún amigo exiliado o de algún visitante de tierras lejanas donde se reprodujeron, los casetes regrabables (fabricados, curiosamente, por compañías transnacionales) eran los encargados de multiplicar la adhesión a la causa chilena.
     Así mismo, como efecto del ejemplo del canto popular austral, fueron incontables l+s trovador+s y las agrupaciones musicales profesionales o aficionadas, sobre todo esparcidas en América, las influenciadas por este movimiento hasta el punto de asumir sus canciones o, al menos, parte de su propuesta artística convirtiéndose en denunciantes de la dictadura y en reproductores fieles del espíritu contestatario del Sur del continente.
     Desde aquellos años, los Quila y los Inti, juntos o por separado, prosiguieron con presentaciones y giras por todo el mundo sin que faltara espacio para la interpretación de nuevos temas y los ya conocidos como emblemáticos. Sin embargo, no podemos pasar por alto que, desde el arribo del nuevo sistema presidencialista a la república chilena, las dos agrupaciones evidenciaron crisis, cuyos primeros síntomas tuvieron sus raíces en los años ochentas.
     Como si los hubiera alcanzado la vara de un mismo sino trágico, ambos conjuntos, cada cual por su lado y a su tiempo, vivieron disputas legales intestinas entre facciones que reclamaban el derecho exclusivo a la continuidad artística bajo el uso privativo de cada una de las marcas comerciales (Quilapayún, Inti Illimani) sacadas a flote tras varios años de esfuerzos colectivos. ¿Señal de los “nuevos tiempos”? ¿Infiltración de alguna variante del pensamiento posmodernista? ¿Abandono o carencia de una asimilación real de los principios cooperativos e igualitarios que, supuestamente, los unieron en su juventud?
     Estos asuntos merecerían ser comentados en un libro entero, pero, de manera sucinta, se abordan en el siguiente subtítulo de esta reflexión. Lo cierto es que, en medio de acusaciones que fueron y vinieron desde lo ético, lo estético y hasta lo económico, y aunque algunos protagonistas han declarado que esos conflictos se encuentran superados, las facciones enfrentadas sufren, hasta la actualidad, las consecuencias emocionales, políticas y jurídicas de esas crisis.
     Un expediente aparte es el que integra la lista enorme de artistas que han entonado las notas de nuestra canción, las distintas versiones con que cuenta o la variedad de idiomas en los que se ha interpretado en cuarenta y dos años de existencia. Y no sólo eso. Hay otras canciones, con ritmos distintos al de marcha, que incluyen en sus textos alusiones directas a la letra original, y, con más frecuencia, repasos a ese grito de guerra que ya es ¡El pueblo unido jamás será vencido! Los Estados Unidos, Portugal, Irán, Rusia, Filipinas, Francia, Ucrania, Grecia, Túnez, Egipto, Alemania, Italia, Méjico, España, Brasil, son algunos de los países que registran este tipo de aportes de incidencia en la expansión territorial de la obra, sin tomar en cuenta la infinidad de manifestaciones callejeras en las que, consignando esa gran invitación, se propone la urgencia de establecer, por fin, un sistema de organización social acorde a las reales necesidades humanas.





4. LA TRAICIÓN

     Luego de recordar el origen, los contenidos y las formas de difusión del tema, abordemos, ahora, lo amargo.
     En la esencia del texto de la canción no encontramos divagaciones, por tanto, no da lugar a apreciaciones superficiales o a la provocación de confusiones de carácter ideológico, por ello, no existe una posibilidad mínima para generar interpretaciones ambiguas; éste es otro factor que, junto al tipo de trama entre letra y música, le hace alcanzar universalidad. De esa combinación apasionada entre contenido y forma resulta una sacudida espiritual lúcida, conmovedora e impresionante que incita a la ebullición de las emociones, y, por supuesto, a la acción. El público identificado con el tema siente un baño de memoria, de combates cotidianos, de verdad y de fuego.
     Le agrade o no a cualquier audiencia, El pueblo unido jamás será vencido se levanta como producto cultural sobre los pilares de una cosmovisión materialista y dialéctica.

(continuará en su última edición el miércoles 15 de julio)



[i]     Actor teatral, poeta, narrador oral, obrero, trovador popular, promotor de proyectos y eventos culturales.

[ii]     “Resumiendo: los comunistas apoyan en todas partes, como se ve, cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante.
   En todos estos movimientos, la cuestión fundamental que verdaderamente se dilucida, es el régimen de posesión de la propiedad, cualesquiera que sean las formas más o menos progresistas y avanzadas que revista.
   Finalmente, los comunistas trabajan por llegar a la unión y el entendimiento, de los partidos democráticos de todos los países. Los comunistas, no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran, que sus objetivos sólo pueden alcanzarse, derrocando por la violencia todo el orden social existente.
   Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, sino sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar.
   ¡Proletarios de todos los países, uníos!”

[iii]     L+s intelectuales orgánic+s (militantes del Partido), representantes de las clases subalternas (explotadas) y constructor+s de la contra-hegemonía (alternativa cultural revolucionaria contraria a la cultura capitalista), de acuerdo con lo planteado por Antonio Gramsci.

jueves, 9 de julio de 2015

AL CUMPLIRSE 42 AÑOS DE SU CREACIÓN: El pueblo unido jamás será vencido... La canción traicionada.


El pueblo unido jamás será vencido
LA CANCIÓN TRAICIONADA
(1ª parte)


Por Xavier Silva Cárdenas[i]



1. INTRODUCCIÓN
2. LA CANCIÓN, LO QUE DICE Y EL CONTEXTO DE SU CREACIÓN
3. LA DIFUSIÓN
4. LA TRAICIÓN
5. CONCLUSIONES NECESARIAS


“Yo no canto por cantar ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra tiene sentido y razón.”
Extracto de la canción Manifiesto, de Víctor Jara.

  
1. INTRODUCCIÓN

     Una canción es mucho más que lo que recibimos de ella en primera escucha. Una canción es una obra de arte compuesta por texto y por música que, entrelazados, persiguen el objetivo de conmover al ser humano narrando uno o varios temas definidos. Una canción es, por tanto, un producto cultural que refleja los estados de ánimo, los pensamientos, los acontecimientos o las condiciones materiales que generan y que enfrentan l+s individu+s y las sociedades.
     Cualquier canción comprende un discurso, es decir, viene cargada de contenidos y, en consecuencia, transporta ideología. En su letra y en su música una canción revela el ejercicio de abstracción realizado por su autor o por su autora a partir de su práctica personal de la vida, hecho que, obligatoriamente, nutre una manera particular de concebir el universo y el desarrollo social. Incluso cuando las canciones no son entonadas por quienes las crearon, sino por l+s llamad+s intérpretes, informan acerca de la adhesión de ést+s a esos determinados modos de ver, sentir, analizar y musicalizar la cotidianidad.
     En uno de los mejores casos, una canción comunica principios morales, éticos o estéticos; contribuye a orientar a las personas y a dotarlas de crecimiento espiritual, de ciencia y de conciencia; entraña elementos que las motivan a transformar el mundo. Una canción puede divertir y, al mismo tiempo, formar: si no puedo bailar, tu revolución no me interesa, decía Emma Goldman.
     También podemos encontrar canciones que no cumplen más que la misión de promover el sostenimiento y la reproducción del orden social establecido; canciones que guardan como objetivo principal el distraer, y que poco o nada inciden en el cuestionamiento del ser humano tal cual existe en la actualidad. Y, así mismo, existen canciones que lo que mejor consiguen es enajenar y devaluar directamente nuestra condición como especie.
     Lo cierto es que, considerando la diversidad de gustos construidos socialmente y las múltiples formas de entender el mundo, una canción puede llegar a interpretar y a mostrar aspectos sustanciales de la memoria emocional e histórica de cualquier individu+ o de cualquier grupo social, así como puede evidenciar sus maneras de practicar la vida.
     En suma, la canción y el canto son formas sonoras de comunicación y de expresión humanas que integran puentes destinados a enlazar lo que vivimos con lo que pensamos e imaginamos, y fortalecen la transmisión de lo que fuimos, de lo que somos o de lo que proyectamos ser. Una canción se totaliza como testimonio de vida, se constituye como prueba de coherencia existencial conforme a cualquier modo de concebir el universo; una canción transparenta una síntesis de la conexión dialéctica entre la filosofía y la política, entre el decir y el hacer, entre la realidad y el sueño, y viceversa.
     En este espacio proponemos reflexionar sobre los significados que encierra un tema musical específico que permanece grabado en la mente y en el corazón de las últimas generaciones comprometidas con la transformación política de la sociedad, debido a su trascendencia como uno de los ejemplos más destacados de la canción popular, y a que logra comunicar la situación real y las aspiraciones del pueblo.
     Una reflexión alrededor de El pueblo unido jamás será vencido (1973) nos exige partir del contexto de su creación, así como desde el punto de vista del ser humano explotado, de sus necesidades, de sus conflictos y de las proyecciones hacia su emancipación del sistema capitalista que lo asfixia, que lo asesina; motivos suficientes para ser riguros+s al hurgar en la verificación de coherencia entre los orígenes de dicha canción, su difusión, sus usos y una de sus formas de consumo en la actualidad.
     En el Ecuador de los últimos ocho años, el programa político de la autodenominada Revolución Ciudadana (R.C.) se aprovechó, con mucha habilidad, de varios símbolos de la izquierda latinoamericana elaborados a pulso por una militancia que entregó su vida durante décadas, para terminar vaciándolos de sus contenidos emancipadores originales; todo para vender como verdadero, el espejismo de una “reinvención del quehacer político” a partir de su “nuevo tipo de gobierno” basado en el eclecticismo de una “concepción del mundo actualizada más cierta y más científica” que la fundacional de la izquierda marxista, con el objetivo de distanciar al pueblo de su única alternativa des-esclavizadora: la abolición del sistema burgués de producción a través de la vía revolucionaria. Al fin, de esos símbolos, hoy sólo queda, tras cada “oleada de manos limpias y corazones ardientes”, el empaque sucio, arrugado y maltrecho de cualquier cosa que se usa para la ocasión.
     En ese camino, y de la manera más cínica, se instrumentalizaron varias canciones, así como algun+s trovador+s y juglares representantes del movimiento de La Nueva Canción Latinoamericana. Pero ell+s otorgaron su permiso, su aprobación, y hasta efectivizaron su participación directa en dicho proceso; esto queda claro, de modo que, muy a nuestro pesar, en esa esquina no existen inocentes.
     La canción El pueblo unido jamás será vencido, junto al grupo chileno Quilapayún, constituyen una de las expresiones más vivas de este fenómeno. El último 1º de Mayo, en la Plaza de Santo Domingo de la capital ecuatoriana, el final de la intervención del primer mandatario fue sellado por cañonazos de papel multicolor picado y la irrupción de los Quila entonando el tema en cuestión. Había un ambiente ostentoso, el público propicio (buena parte llevado desde provincias en decenas de buses), tarima para concierto, amplificación impresionante, pantallas gigantes; todo el despliegue humano y técnico para cumplir con los requerimientos del espectáculo propagandístico de la política gubernamental.
     ¿Hasta dónde puede llegar la desvergüenza de quienes dicen pero no hacen? ¿Dónde se extravió el bicho caprichoso de la coherencia? ¿Qué caminos creativos críticos nos quedan en medio de la avalancha del eclecticismo político? Las respuestas y justificaciones a favor del correismo están a la orden del día. Nosotr+s, en principio, sostenemos que, en el escenario político ecuatoriano, el gobierno de Alianza PAIS emprendió una arremetida falsaria totalmente funcional al sistema capitalista en contra de las raíces de la práctica y del pensamiento críticos desvirtuando los contenidos revolucionarios de todo lo que ha tocado, y que, así como a otros símbolos de la izquierda, productos culturales y un sinnúmero de canciones populares, convirtió a El pueblo unido jamás será vencido en una mercancía más, en una canción traicionada.


2. LA CANCIÓN, LO QUE DICE  Y EL CONTEXTO DE SU CREACIÓN    

El pueblo unido jamás será vencido

Letra: Sergio Ortega / Quilapayún.
Música: Sergio Ortega.



El pueblo unido jamás será vencido.
El pueblo unido jamás será vencido.

De pie, cantar, que vamos a triunfar. 
Avanzan ya banderas de unidad. 
Y tú vendrás marchando junto a mí 
y así verás tu canto y tu bandera florecer. 
La luz de un
rojo amanecer 
anuncia ya la vida que vendrá. 

De pie, luchar, el pueblo va a triunfar. 
Será mejor la vida que vendrá 
a conquistar nuestra felicidad 
y en un clamor
mil voces de combate se alzarán, 
dirán canción de libertad,
con decisión la patria vencerá. 

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha
con voz de gigante, gritando: ¡adelante! 

El pueblo unido jamás será vencido. 
El pueblo unido jamás será vencido. 

La patria está forjando la unidad. 
De norte a sur se movilizará 
desde el salar ardiente y mineral 
al bosque austral, unidos en la lucha
y el trabajo irán, la patria cubrirán. 
Su paso ya anuncia el porvenir.

De pie, cantar, el pueblo va a triunfar. 
Millones ya, imponen la verdad,
de acero son, ardiente batallón,
sus manos van llevando la justicia y la razón. 
Mujer, con fuego y con valor, 
ya estás aquí, junto al trabajador. 

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha 
con voz de gigante, gritando: ¡adelante! 

El pueblo unido jamás será vencido.
El pueblo unido jamás será vencido.


     Desde la comprensión de lo esencial de uno de los valores fundamentales que vitalizan los cimientos de la especie humana, es decir, desde el reconocimiento de su ser social, una voz colectiva, consciente, revela y canta su sentencia: ¡El pueblo unido jamás será vencido! Esta recuerda los últimos párrafos del Manifiesto del Partido Comunista[ii] que finalizan con una frase que estaría destinada a convertirse en el lema máximo de la revolución mundial: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Aquí, como en el primer verso de la canción, se graba a fuego en la memoria y en el corazón la necesidad de fusión de tod+s l+s integrantes de las mayorías explotadas para multiplicar y afianzar la fuerza que asegurará la consecución total de sus objetivos materiales y espirituales: la socialización de la riqueza y la dignificación humana.

...continuará en publicación del lunes 13 de julio. 




[i]     Actor teatral, poeta, narrador oral, obrero, trovador popular, promotor de proyectos y eventos culturales.

[ii]     “Resumiendo: los comunistas apoyan en todas partes, como se ve, cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante.
   En todos estos movimientos, la cuestión fundamental que verdaderamente se dilucida, es el régimen de posesión de la propiedad, cualesquiera que sean las formas más o menos progresistas y avanzadas que revista.
   Finalmente, los comunistas trabajan por llegar a la unión y el entendimiento, de los partidos democráticos de todos los países. Los comunistas, no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran, que sus objetivos sólo pueden alcanzarse, derrocando por la violencia todo el orden social existente.
   Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, sino sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar.
   ¡Proletarios de todos los países, uníos!”

miércoles, 1 de julio de 2015

LA GUARIDA DEL BÚHO: ¡Muero, el Rodas no se ahueva, carajo!


¡MUERO, EL RODAS NO SE AHUEVA, CARAJO!

Por Hugo Palacios (El Búho)




     Antes era ahuevado, ahura soy un macho con los tilingos en la mano, un macho a todo dar, un machín de súbito, un machote de la shyris hasta donde los emblemas huevoniles me alcancen. Maravilla de alcalde. Se donan huevos al por mayor, visiten su despacho.
     Como para completar el sainete, vea. Ese pobre semialcalde de Quito dizque tampoco se ahueva. Los asesores del bonitico le han hecho ver el video del difunto León unas doscientas veces –porque con una sola vez no le alcanza- como para que le entre la fuerza testicular socialcristiana y lance a los cuatro vientos esa frase tan de macho burgués, ese poema de marca Nebot y similares. Solo bastó que alguien por ahí le diga que el señor está en la retaguardia de toda la movida para que aproveche el momento preciso y cámaras un dos tres, filmen.
     Si la política ecuatoriana desde las altas esferas –así le llaman los expertos- se caracteriza por ese son discursero de macho alfa a la criolla. La novela de hoy debería llamarse: “todo lo que nos heredó el León”. Solo de verle al Nebot, al Correa, al Lasso, al Páez, y ahura último al Rodas, a uno le dan ganas de santiguarse desde la corona hasta las nobles partes que ellos aluden. ¡Muero, qué machos qué son! Regalarán alguito de testosterona, venderán en frascos al por mayor y así todos nos desahuevemos un dos tres.
     Porque eso de estar ahuevados no funciona en la política. Hay que demostrarle al pueblo y a los nuevos marchantes que solo los que sacan sus adornos un dos del anonimato y los publican frente a las cámaras son los que valen. En serio, avisen, cuántos frascos de desahuevol le dieron al alcalde para que salga puño en alto a defender la democracia. Cómo se nota clarito que le sueña dormido y despierto al Nebot; yamismo él también se abre la camisa y muestra sus cuatro pelos de macho en ascenso para rugir a la multitud y cantarles la cumbia del ya no me ahuevo jamás. Antes era ahuevado, ahura soy un macho con los tilingos en la mano, un macho a todo dar, un machín de súbito, un machote de la shyris hasta donde los emblemas huevoniles me alcancen. Maravilla de alcalde. Se donan huevos al por mayor, visiten su despacho.
     ¿Qué tal? Las dos principales ciudades del país tienen alcaldes que no se ahuevan. Su yo, su súper yo y su eleon les aconseja no ahuevarse, alzar la voz como varón, agitar a las masas y vomitar el discurso que solo los súper varones entienden. Dios bendiga a ese difunto que les enseñó tanto, que les dicta la frase precisa en el momento perfecto. Le ha quedado al Nebot lo machote cuando fue Gobernador del tirano, cuando dizque no sabía nada de torturas y desapariciones y lagunas de Yambo, nada. Y ahora el Roditas, pobre, pero bueno, ya que el cursito de Alcalde no le funciona ni para atrás ni para adelante, masea el curso de desahuevamiento. Masea alguito.
     ¡Ay, el Correa!, volvió a desenterrar a los machos que ahora son líderes de marchas con banderas negras. Y para colmo, sus serviles colaboran para aumentar la bronca, sino veánle al Alvarado, pidiendo justicia porque un periodista desde su blog le canta sus verdades con gracia y estilo. Y encima cargamontón con los guambras del Mejía. ¿Quién les asesora? Enemigos han de ser, porque hay que ser bien del todo para seguir haciéndose los muy muy cuando la realidad les grita que yamismo chau chau. El que siembra prepotencia cosecha… cosecha… ¿qué será?… pero algo bien feo ha de ser, bien feo!
     ¿Cabeza de canguil le dicen? No, ya no. Ya ascendió por el ancho mundo de los machos que gobiernan Guayaquil. Mas bien huevos de canguil. Como para que reviente cada que le hagan hervir.

Fuente: http://lalineadefuego.info/2015/06/30/muero-el-rodas-no-se-ahueva-carajo-por-hugo-palacios-el-buho/

martes, 23 de junio de 2015

INTERNACIONAL: G7: Divisas que proteger, países que bombardear.


G7: DIVISAS QUE PROTEGER,
PAÍSES QUE BOMBARDEAR


Por Vijay Prashad
(Counter Punch)
Rebelión, 17-06-2015





     Los miembros del G7 acaban de terminar su 41ª cumbre. Los dirigentes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido se reunieron en un gran palacio bávaro, el castillo Elmau. Fue un sitio adecuado para los amos del universo.
     Afirman que el mantenimiento del orden mundial es su pasatiempo. De hecho, lo que más les interesa es la preservación de su poder a cualquier precio.
     La primera cumbre del G7 tuvo lugar en 1974 en el castillo de Rambouillet,  un gran palacio feudal en Francia. El propósito de esa cumbre fue que los estados del G7 encontraran una estrategia común para hacer frente al cártel petrolero de la OPEC y el NIEO,  el Nuevo Orden Económico Internacional.
     La OPEC había limitado el suministro para aumentar el precio del petróleo crudo, lo que amenazaba el crecimiento económico de los países industriales avanzados. El NIEO había sido aprobado en la Asamblea General de las Naciones Unidas con el apoyo de los estados del Tercer Mundo.
     Propugnaba una nueva arquitectura económica y política internacional para beneficiar a las naciones más pobres. El G7 se creó para desbaratar a la OPEC y el NIEO. Ha tenido éxito en gran parte.

     
     Tragar el mundo entero

     Después del colapso de la URSS, el G7 atrajo a Rusia a su órbita y se convirtió en el G8 en 1994. La idea era crear suficiente consolidación para impedir la emergencia de un nuevo polo económico y político en el planeta representado por el ascenso de China.
     Con la crisis financiera mundial de 2007, el raído Occidente se volvió hacia el bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en busca de liquidez financiera.
   La promesa era que si esos estados, particularmente China, suministraban fondos al sistema financiero mundial, el G8 se suspendería a favor del G20. China pagó la cuenta. Esa promesa de cerrar el G7 se dejó de lado rápidamente cuando los bancos se sintieron seguros. El G20 se postergó.
     La confianza occidental aumentó después de la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Ahora se pensaba que no solo se había salvado el sistema financiero, sino que el intervencionismo humanitario suministraba suficiente legitimidad a Occidente para utilizar su fuerza militar superior a fin imponer el orden al planeta.
     La presión occidental contra Irán desde mediados de los años 2000 se intensificó a medida que las tensiones con Rusia se ponían en evidencia en relación con Siria y Ucrania. El G8 suspendió a Rusia como miembro en 2014. En la cumbre más reciente del G7 Rusia fue objeto de una retórica acalorada. El presidente de EE.UU., Barack Obama, preguntó hablando de su homólogo ruso Vladimir Putin: “¿Sigue arruinando la economía de su país y continúa el aislamiento de Rusia en función de un deseo erróneo de recrear las glorias del imperio soviético?”
     Si el imperio soviético desapareció hace tiempo, la ambición de Occidente de dominar la política mundial se mantiene intacta. Las contradicciones en la política del G7 afectan a Europa mucho más que a EE.UU. Dos grandes proveedores de energía a Europa occidental, Irán y Rusia, son afectados por sanciones promovidas por EE.UU. a través del G7. Y Libia, otro gran proveedor, sufrió la destrucción de sus instituciones por la guerra de la OTAN y sus secuelas.
     Europa soporta el coste de los excesos del G7. La canciller alemana Angela Merkel podría haber preguntado a Obama si quería arruinar la economía de Europa en pos de su ambición equivocada de perpetuar la hegemonía estadounidense.
   El G7, como descubrí mientras hacía la investigación para mi libro sobre el foro, Las naciones más pobres, a menudo no publica sus debates más importantes.
     Sus pronunciamientos públicos en los años 70 fueron gestos sobre estabilidad y orden. En privado los dirigentes discutieron en términos prácticos cómo dar una paliza a la OPEC y al Tercer Mundo por todos los medios necesarios, incluyendo la creación de inestabilidad.


     Sólo fanfarronadas, ninguna acción

     En la reunión más reciente, los amos del universo prometieron eliminar progresivamente los combustibles fósiles de aquí a finales del Siglo XXI –dentro de 85 años– y acabar con la pobreza de aquí a 2050. No hubo ningún programa de acción, solo promesas carentes de contenido.
     Lo que se discutió en privado habría sido de mucho más interés, pero tendremos que esperar algunas décadas para leer las transcripciones de las reuniones privadas.
     De pie en la antesala, esperando una audiencia, estaba el primer ministro de Iraq, Haider al-Abadi. Le dijeron que el G7 había “acordado trabajar en conjunto para seguir combatiendo el terrorismo”. ¿Cómo se proponían hacerlo? El G7 no tenía la menor idea. “Todavía no tenemos una estrategia completa”, dijo Obama en sus comentarios finales, “porque requiere compromisos por parte de los iraquíes”.
     Desde hace un año EE.UU. y sus aliados –respaldados por el G7– bombardean Iraq y Siria, pero parece que se ha hecho sin ninguna estrategia. “Todavía no tenemos un plan finalizado porque los iraquíes no nos lo han entregado”, dijo Obama.
     Los amos del universo consideran que tienen derecho a determinar los asuntos del planeta y utilizar la fuerza militar a su gusto. Y a pesar de ello muestran un extremo desdén por sus aliados subordinados.
    Obama se alejó de Abadi, quien parecía ansioso de decir algo más. Obama inició una animada discusión con el primer ministro italiano Matteo Renzi y la jefa del FMI Christine Lagarde. Abadi no se fue. Nadie le prestó atención. Finalmente partió. No se había enterado de que le despidieron cuando Obama se apartó de su lado.
     Los amos del universo estaban ocupados entre sí. Tienen divisas que proteger y países que bombardear.


Vijay Prashad es editor jefe de Left Word Books, Delhi, India. Es autor de No Free Left: the Futures of Indian Communism.

Artículo traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Este artículo apareció originalmente en Al Araby.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200061&titular=g7:-divisas-que-proteger-pa%EDses-que-bombardear-

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/06/12/g7-currencies-to-protect-countries-to-bomb/

martes, 16 de junio de 2015

COYUNTURA: Cambio de ciclo económico y movimiento de piezas en el tablero político ecuatoriano.


CAMBIO DE CICLO ECONÓMICO Y MOVIMIENTO DE PIEZAS EN EL TABLERO POLÍTICO ECUATORIANO

Por Decio Machado
(8 de junio, 2015)




     Estamos al inicio de un nuevo ciclo electoral en Ecuador. A pesar de que las próximas elecciones presidenciales no tendrán lugar hasta dentro de 20 meses, febrero del 2017, es evidente que ya se mueven en clave estratégica las principales piezas del tablero político ecuatoriano.


     Análisis de situación y contexto

     Desde que comenzara a notarse en la economía nacional los impactos derivados de la caída de los precios de petróleo, el régimen correísta viene sufriendo un paulatino desgaste político, el cual acompañado del deterioro de la imagen presidencial –principal eje estratégico sobre el que se ha articulado la legitimidad del gobierno-, se abre la puerta a un panorama político diferenciado a lo hemos asistido durante los ocho años anteriores.
     La caída con posterior recuperación y estabilización de precios del crudo, muy por debajo del contemplado en la proforma fijada por el gobierno para el Presupuesto General del Estado del 2015, ha marcado el cambio de ciclo económico respecto al boom de los commodities que acompañó hasta ahora la gestión correísta.
     La actual situación económica requeriría autocrítica por parte del Gobierno reconociendo errores de gestión y una apuesta equivocada por un modelo que en la actualidad desnuda sus límites políticos en los planos económicos y sociales. Los errores de conducción en un proceso dirigido por burócratas tecnocráticos con escasa base ideológica han generado distintos vaivenes en las políticas públicas, conllevando escasa efectividad en materia de diversificación productiva, rentabilidad en el sector agropecuaria y políticas claras respecto a la redistribución de la riqueza nacional. Las políticas de desarrollo implementadas por el correísmo durante estos ocho años conllevaron la profundización de la dependencia nacional respecto al mercado internacional de commodities y han demostrado la falta de valentía o voluntad oficialista para afrontar cambios estructurales reales en el país.
     Gran parte de los logros políticos desarrollados por el régimen, la mayoría de ellos sostenidos gracias a las elevadas exportaciones petroleras desarrolladas en estos últimos ocho años (57 mil millones de dólares descontados los costos de los combustibles importados), están ahora en riesgo. Resultó que al “jaguar latinoamericano” le dieron de comer los dueños del circo y llegado en momento de su vuelta a la selva por quiebra del negocio este se muestra incapaz de cazar.
     Como dato relevante, basta evidenciar que las exportaciones de bienes procesados no petroleros en 2006 significaron un 4,9% del PIB nacional mientras que en el 2014 dicho porcentaje descendió al 3,9%. Todo ello a pesar del “discurso vanguardia” del régimen basado en el cambio de matriz productiva y la transformación del régimen de acumulación heredado de la “larga noche neoliberal”.
     Incapaces durante ocho años de diversificar de manera significativa la producción nacional, se profundizó un proceso de reprimarización donde el petróleo alcanzó al 55% de las exportaciones totales ecuatorianas. Consciente del impacto político y económico que la bajada de precios del crudo significa para su gobierno, el presidente Rafael Correa anunciaría a comienzos del 2015 que “estamos empezando un año difícil (…) pero pueden estar seguros que hemos tomado todas las precauciones y las estrategias del caso”. Cinco meses después, y ante el estancamiento de la capacidad de recuperación del precio del barril de crudo, el mandatario volvería a hacer declaraciones -en este caso de acentuada graduación volumétrica- indicando el mantenimiento del dinamismo económico nacional y que el país está preparado para “escenarios extremos” como una caída de hasta 20 dólares por barril.
     Sin embargo la realidad es tozuda y la estimación de crecimiento de la economía ecuatoriana pasó del 3.5% estimado por el FMI en su informe del abril del pasado año (4,1% en el caso del Banco Central del Ecuador) al 1,9% en exactamente un año después (abril de 2015). Para una economía con un PIB per cápita de USD 6.002,9 (Producto Interno Bruto año dividido por la población, datos Banco Mundial a 2013) no estamos hablando de una tasa de crecimiento de perfil alto y por lo tanto tampoco de un gran dinamismo en la economía nacional. Citando a Anatole France, premio nobel de literatura en 1921, “sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento”.
     Sin duda este tipo de afirmaciones entre otras tantas vertidas en los últimos meses, son las que han hecho que el presidente ecuatoriano haya bajado notablemente sus niveles de credibilidad ante la opinión publica, dato que según la encuestadora CEDATOS pasó 53% en enero del presente año al 45% dos meses después, habiéndose elevado el número de las personas que no le creen del 40% al 49% en ese mismo período.
     La supuesta preparación del gobierno nacional para afrontar esta ralentización económica y semi-descapitalización del Estado se ha basado en las siguientes líneas de acción: recorte de 1.420 millones de dólares (un 3,91% el presupuesto general del Estado) sobre el cual se aplican 839.9 millones en recortes del gasto de inversión y 580 millones en gasto corriente –salarios, bienes y servicios-; incremento de impuestos a un tercio de las importaciones con el fin de evitar salida de divisas al exterior; un incremento agresivo de la deuda interna y externa de país, la cual al cierre del ejercicio 2014 totalizó 30 mil millones de dólares y representó el 30% PIB, a lo cual hay que sumar otros 8.807 millones de dólares de déficit fiscal por cubrir en base a las necesidades presupuestarias del país (subirá el volumen de deuda a unos 39.000 millones de dólares) lo cual significa algo más del 35% de endeudamiento respecto al PIB sobre un límite fijado en la Constitución de Montecristi del 40% (se espera en el próximo año una nueva modificación del texto constitucional con el fin de ampliar los niveles de endeudamiento permitidos), a lo que habría que añadir también otros 2.142 millones de dólares en preventa de petróleo a empresas chinas de los cuales mil millones han de abonarse en el presente año y que son contabilizados como operaciones de venta anticipada por la empresa pública Petroecuador en un alarde ingeniería financiera que busca camuflar el incremento en deuda externa; la eliminación del aporte del 40% que hasta ahora estaba obligado a desembolsar el Estado para asegurar el pago de pensiones del Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social, lo que viene a significar 700 millones de dólares de ahorro este año al Estado con la consiguiente puesta en riesgo del futuro de las pensiones a los trabajadores del país; la emisión por dos veces –marzo y mayo del presente año- de bonos en los mercados internacionales para financiamiento interno, colocando 750 millones de dólares en cada ocasión, la primera a cinco años y al 10,5% de interés y la segunda con vencimiento en 2010 y un rendimiento del 8,5%, lo cual demuestra la carencia de fiabilidad del país en el mercado internacional de deuda (países como Perú logran financiamiento a 35 años al 5,63% de interés); así como otras medidas improvisadas, entre las que destaca el reciente asalto al Fondo de Cesantía del Magisterio ecuatoriano, lo que en términos económicos son 405 millones dólares en fondos previsionales de sus afiliados enfocados a productos solidarios, especialmente en inversión para vivienda (otros fondos privados de pensiones que ya han pasado a manos del Estado son lo que pertenecen a los trabajadores de la Empresa Eléctrica Regional Centro Sur, los de la Universidad Técnica de Ambato, los de la Politécnica del Ejército y el de los servidores públicos del Ministerio del Interior y de los gobierno provinciales de El Oro y Morona Santiago).
     En la actualidad el régimen está difiriendo gran parte sus gastos hacia futuro, dado que ya comienza a tener un servicio de deuda alta –destina en la actualidad un 4,7% del PIB a atender el servicio-, todo ello en medio de un panorama mundial  que no resulta muy halagüeño.
     En este contexto, la frase favorita del régimen y su mandatario es “lo más duro ya pasó, los precios del petróleo se están recuperando”. Una vez más se mezcla deseo con realidad y se ignora que recientemente el Bank of America Merrill Lynch emitió un informe en el cual se expresa que debido al exceso de suministro, la debilidad de la demanda en mercados emergentes, el retorno de la producción de esquisto en EEUU y las expectativas de una acuerdo nuclear con Irán, el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) al que se sujeta la cotización del crudo ecuatoriano con una penalización de mas/menos 10 dólares por barril no superará el promedio de los US$ 53 en 2015. Por su parte Goldman Sachs, en una nota de prensa emitida el pasado 18 de mayo, estima que los precios del petróleo cotizarán entre 50 y 60 dólares el barril hasta finales de la presente década como consecuencia de la lucha entre los estados miembros de la OPEP y EEUU para ganar cuota de mercado. Para esta banca de inversión y valores vinculada a la élite financiera, empresarial y política de los EEUU -uno de los ladrones más grandes de Wall Street con quien el gobierno ecuatoriano negoció el pasado año la entrega de 466.000 onzas de sus reservas de oro por un derivado financiero que le rinde 0,85% anual y le sirve como aval de garantía para un crédito de 400 millones de dólares a un interés del 4,3% anual, muy por debajo de la usura china al que país se ha visto obligado a recurrir en los últimos años-, el agua de shale en EEUU continuará a pesar de que la OPEP está dispuesta a mantener su producción y con ello no apoyar una subida de las cotizaciones del crudo internacional. Según la institución fundada por el empresario de origen judío-alemán Marcus Goldman en 1869 y que hoy es uno de los bancos más grandes del mundo con un capital bursátil de 55,54 mil millones de dólares, el WTI cotizará en los 57 dólares el año que viene, y en 60 dólares en 2017 y 2018. Esta condición mantendría lejos los precios del crudo respecto a los 79,7 dólares por barril presupuestados en la proforma del Presupuesto General del Estado del 2015 o los 102 dólares de valor promedio del West Texas Intermediate en abril del 2014. Si las cosas son así, el presupuesto público de inversión social e infraestructuras se ve necesariamente obligado a reformularse con el impacto que esto conlleva.
     Llegado el final de “época dorada” de los commodities el gobierno ecuatoriano vive de inaugurar obras que ya estaban en curso, habiendo quedado en carpeta cualquier nuevo emprendimiento hasta que no se aclare la situación económica a la que se ha visto abocado el país. En este sentido, el gobierno comienza a demostrar sus carencias respecto a estrategias eficientes e innovadoras en materia social y económica destinadas a la disminución de la desigualdad y el desarrollo del país en este período. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la pobreza nacional habría aumentado entre junio del 2013 y junio del 2014 de 23,69% al 24,53%; y de igual manera, el empleo inadecuado –quienes no llegan a completar la jornada legal de trabajo de 40 horas y/o quienes ganan menos del salario básico unificado- subió del 49,41% de la Población Económicamente Activa (PEA) del Ecuador en marzo del 2014 a 52,06% en marzo del 2015; mientras que el coeficiente de GINI –índice que mide la desigualdad de los ingresos entre la población- se estancó desde el 2013, rompiéndose la evolución positiva que había mantenido en los últimos años.
     En este contexto, cabe reseñarse como principal factor de riesgo a la población vulnerable. Si bien la pobreza medida por ingresos (usando la línea de pobreza nacional: quien percibe menos de 2,63 dólares diarios) disminuyó del 37,6% al 22,5% entre 2006 y 2014, la población vulnerable (ingresos entre 4 y 10 dólares diarios) es del 43% de la población ecuatoriana según datos de la CEPAL, año 2012. Esta situación hace que este amplio sector de la población ecuatoriana esté expuesta a serios riesgos de volver a caer en la pobreza ante situaciones de crisis derivadas de la alta dependencia de la economía nacional respecto del sector petrolero.
     La percepción generalizada de incremento de la corrupción en el país, la pérdida de credibilidad acelerada del presidente Correa, el incremento de la seguridad ciudadana, el estancamiento respecto a incremento de capacidad adquisitiva y mejora en las condiciones de trabajo, y fundamentalmente el descontento respecto al estado de la economía de un país donde el régimen sustentó sus estrategias de captación sobre políticas clientelares, posicionan al gobierno correísta en una condición nueva ante las elecciones de febrero del 2017.
     Si bien los indicadores de tendencia electoral se enfocan con alta probabilidad en la continuidad del régimen, dicha victoria electoral tendría rasgos diferenciados respecto a los períodos anteriores: menor apoyo político al régimen y pérdida del control total en el Legislativo.


     Estrategias opositoras

     Los sectores conservadores son conscientes de que si bien Rafael Correa llegó al poder tras las elecciones del 2006 siendo un referente para la juventud –la aparición de un personaje nuevo y de perfil rompedor que significaba una bocanada de aire fresco en la decadente politiquería nacional-, en la actualidad estos apenas distinguen diferencias entre el mandatario y sus contendores. Para los jóvenes ecuatorianos todo el espectro político nacional son “astillas del mismo palo”, motivo por el cual demandan la aparición de nuevas identidades políticas con capacidad de sintonizar con nuevas demandas e inquietudes.
     Conscientes de que la política consiste en agudizar las contradicciones del enemigo, algunos perfiles opositores pretendieron aprovecharse del acelerado proceso de envejecimiento del correísmo -quien se transformó de crítico de la partidocracia en el paradigma de la nueva partidocracia del siglo XXI- para ubicar en el centro del tablero de juego a figuras políticas como Mauricio Rodas o Paul Carrasco, conservador alcalde de Quito el primero y socialdemócrata liberal prefecto del Azuay el segundo. Hasta ahora ninguno de los dos demuestra tener la talla política necesaria para el reto encomendado. Más que ganar Mauricio Rodas la Alcaldía de Quito fue Augusto Barrera –ex alcalde del oficialismo- quien las perdió en 2014 tras una gestión decepcionante como burgomaestre capitalino. Tras su primer año de gestión municipal, Rodas no ha pasado de desarrollar una gestión errática y confusa en el municipio, la cual además se ha visto inmersa en contiendas internas con sus aliados políticos. En el caso de Paul Carrasco y más allá de sus ambiciones personales, el personaje sigue sin conseguir penetrar en la ciudadanía ecuatoriana existente más allá del Azuay, mostrándose apenas como una pieza política funcional al reciclado conservadurismo socialcristiano.
     Ante este sumatorio de incapacidades, los sectores conservadores del país se han visto obligados a seguir apostando por la figura de Guillermo Lasso como la alternativa de “cambio” frente al oficialismo. Sin duda Lasso, segundo banquero más importante del país con un pasado vinculado a la vieja partidocracia, no es el mejor candidato para confrontar con perspectivas de victoria al régimen. Sin embargo su capacidad de generar recursos económicos para una campaña electoral, sumado a los sistemáticos errores estratégicos que se va acumulando el régimen consecuencia de políticas impopulares que se ha visto obligado a desarrollar para financiar las arcas públicas, le han convertido en un candidato con posibilidades de al menos alterar la lógica política actualmente existente en el país. En ese contexto, en entendimiento a medio plazo entre Lasso y Nebot –las dos principales facciones de la derecha- será un hecho en función de que se vaya calentado el escenario político electoral. Por su parte, dependerá del nivel de deterioro interno de la figura del presidente Correa –lo cual se vincula a la coyuntura económica que el país deba afrontar hasta abril del 2017- quien será la figura que el partido de gobierno presente a las próximas elecciones presidenciales. Disponen de las opciones de Lenin Moreno y Jorge Glas (ex vicepresidente y actual vicepresidente de la República), con binomios duros como podría ser el de Nathalie Cely, quien ya mostró su capacidad de adaptación política pasando de cargo de confianza en el gobierno de Jamil Mahuad puestos similares en el de Rafael Correa.
     Una parte de la estrategia actual de la política instituida desde el poder consiste en despolitizar a la ciudadanía. Esta estrategia es apreciable a través de la generación del Decreto 16 y otras medidas similares, las cuales buscan la desactivación de cualquier acción que pueda considerarse como política por parte de instituciones no profesionalizadas de la política, es decir, desde el tejido social. Al igual que la política de disciplina carcelaria busca producir y gestionar la delincuencia, la política gubernamental persigue despolitizar a la ciudadanía, dejándole tan solo dos opciones posibles de gestión gubernamental: o la vuelta de los políticos vinculados al pasado neoliberal o el mantenimiento del actual régimen a pesar del cada vez mayor desencanto ciudadano. En resumen, la estrategia se enfoca en generar impotencia social y encauzar el voto hacia posiciones gobernistas, bloqueando cualquier posibilidad para la aparición de opciones nuevas y realmente transformadoras que puedan promover cambios significativos que cuestionen en esencial al capitalismo.
     Si bien el correísmo se ofreció como una solución a la crisis multifacética que vivía el Ecuador en 2006, defendiendo la autonomía de lo político sobre el contexto social y reinstitucionalizando un régimen de representación política muy deslegitimado al momento de su llegada, en la actualidad demuestra su incapacidad para desvincularse de la viejas formas de hacer política, permaneciendo atado a las categorías tradicionales de generación de redes clientelares y sin capacidad para producir otro estilo de gobierno o amenazar a la triste realidad existente. En Alianza PAIS nunca se entendió que dar otro sentido a la realidad no significa cambiarla. Lo alternativo quedó limitado a la políticas públicas enfocadas a implementar tecno-ciencia y cierto control sobre el mercado interno, renunciándose así a un auténtico cambio social.
     El reposicionamiento electoral del CREO con Guillermo Lasso a la cabeza, demuestra que la incapacidad del régimen de patear el tablero político de forma estructural, volviéndose a generar años después una agudizada deslegitimación social del sistema de representación de los partidos. Más del 50% de las y los ecuatorianos desaprueban la política emanada del Legislativo y sus índices de credibilidad están por debajo del 25% (Fuente: Cedatos/marzo del 2015). No hay una sola figura en el Legislativo ecuatoriano que pueda referenciarse como ejemplo de brillantez parlamentaria ni que tenga posibilidades de proyección política a futuro. La mediocridad es generalizada y compartida entre las distintas corrientes políticas que calientan estos curules.
     En este contexto, el conservadurismo ecuatoriano juega a la misma estrategia que se ha considerado como viable para el derrocamiento del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela: la conformación de una alianza en formato “abanico” en aras al restablecimiento de un “supuesto” régimen democrático y de libertades en el Ecuador. Para ello se han desarrollado estrategias como Compromiso Ecuador, que incorporando a amplios sectores sociales, busca erosionar al régimen en su punto más débil: la pretensión de mantener al presidente Correa en el sillón presidencial más allá de la manifiesta voluntad popular a ser consultados. Es esta la condición que permite a Lasso encontrar apoyos coyunturales en sectores “progresistas”, buscando situarse como una opción política de transición para el re-establecimiento del tan discutible “Estado de derecho”. En la práctica, lo que están haciendo los sectores de la derecha ecuatoriana es buscar los mejores escenarios para el enfrentamiento con el régimen correísta en las próximas elecciones generales, provocando las mayores contradicciones posibles en el adversario y desplazando dichos escenarios a lógicas distintas al 2006 y elecciones posteriores.


     Y la izquierda…

     Resulta evidente que el fenómeno correísta es el resultado del fracaso de la izquierda ecuatoriana en desarrollar un diagnóstico real de lo que ha sucedido en el país durante los últimos 15 años –pereza intelectual-. Este drama se acentúa en la actualidad debido al hecho de que la gestión correísta del poder ha laminado cualquier significado digno del término izquierda para la próxima década.
     Sin embargo, hacer política implica dotar de inteligencia a circunstancias y contextos de los cuales no se ha sido protagonista. Esto significa moverse en un territorio desfavorable y que como consecuencia de la creciente polarización política que vive el país, hace que los actores tendentes al cambio no necesariamente tengan la comprensión de cuales son las claves de transformación del régimen político existente.
     Mientras la mayoría de las organizaciones populares y sociales existentes en el país continúan en una lógica de alianzas bajo esquemas de “sopa de letras”, disputas internas y caracterizando al régimen como neoliberal –reflexión que la ciudadanía no entiende dado que son evidentes las diferencias existentes entre el régimen correísta y los gobiernos anteriores-, condiciones que poco o nada le ayudan respecto a su posicionamiento estratégico ante la sociedad, quienes canalizan la rabia digna -especialmente en las grandes ciudades- son los sectores más conservadores. Las élites continúan trabajando en base a intereses propios y en este escenario político, con la complicidad de los medios de comunicación masivos –los cuales les permiten seleccionar cuales son los problemas sociales de envergadura y cuales no tienen presencia mediática-, mezclan discursos contra las políticas gubernamentales desde posiciones críticas a Cuba o Venezuela con la defensa utilitarista de la aportación del 40% del Estado al IESS o cuestionando la criminalización a organizaciones sociales disidentes y líderes sociales bajo vigilancia del régimen.
     Desde que comenzara el reflujo económico y se incrementaran el número de asistentes a las movilizaciones convocadas básicamente por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), estas han ido perdiendo hegemonía sobre los manifestantes. Es un hecho la presencia de sectores conservadores en la última y exitosa movilización del Primero de Mayo no oficialista, auspiciados por sectores de la clase media alta, líderes de opinión y la burguesía comercial de las grandes urbes, bajo el grito de coincidencia multiclasista “Fuera Correa, fuera!!”.
     El creciente ambiente de polarización social con carencia de consciencia política que se visualiza en el Ecuador en ambos lados de la barricada, viene a demostrar la necesidad de desarrollar un trabajo político más allá del ámbito estrictamente ideológico. En la práctica, la mayoría de población no entiende que el rasgo político fundamental del correísmo ha sido el desarrollo de un proceso de tardo-modernización capitalista impulsada desde la planificación estatal, y que en ese marco de contradicciones generadas se mueve la contienda actual. Las contradicciones cada vez mayores entre discurso y praxis oficialista (revolución, socialismo del siglo XXI, poder popular, gobierno de los trabajadores entre otras, frente al aumento de los beneficios empresariales de los grandes capitales -nacionales y transnacionales- y la agudización de la explotación laboral en el país) no esta siendo el eje de acumulación política de las organizaciones sociales con pretendido perfil transformador.
     El protagonismo político readquirido por las centrales sindicales no supeditadas al régimen no está implicando una reconversión de estas, manteniéndose las mismas viejas formas heredadas de la escuela tradicional burocrática sindical en una lógica que a la postre significará su desplazamiento de esa parte de la centralidad política que en la actualidad de forma sorprendente ocupan. No se está desarrollando ni nuevas formas de intervención sindical ni se están expandiendo los ámbitos de acción a nuevos sectores que se han generado en los últimos años en el mercado laboral ecuatoriano. Por su parte, la Conaie sigue viviendo un mar de contradicciones internas que posiciona la crítica gubernamental de sus bases más en el ámbito de la coyuntura económica –las comunidades se acostumbraron a negociar sus apoyos al régimen en base a contraprestaciones monetarias, infraestructuras y erráticas políticas agropecuarias que en la actualidad se encuentran en retroceso debido a los recortes presupuestarios- que en la homogenización de criterios sobre el modelo de sociedad y Estado plurinacional que caracterizó sus reivindicaciones en el pasado. Los sectores anti-gubernamentales de perfil progresistas ni siquiera cuentan hoy con organizaciones políticas con capacidad de capitalizar electoralmente el descontento social, lo que implica carencias en táctica y estrategia, así como dificulta la posibilidad de disputar en términos hegemónicos el liderazgo post-correísta. Esta condición genera el riesgo de convertirlos en funcionales a la rearticulación del proyecto político de las élites conservadoras nacionales, algo que ya ha sucedido en reiteradas ocasiones en el pasado reciente.
     Lo significado anteriormente es grave, dado que demuestra el anquilosamiento existente entre gran parte de las organizaciones de izquierda. Se ignora reiterativamente el hecho de que el cambio de régimen no es de carácter cuantitativo, sino cualitativo. Se trata de generar nuevas coordinadas en el juego político, generando nuevos escenarios donde las condiciones dejen de ser tan desfavorables; dentro de un contexto donde los consensos políticos, sociales y económicos desarrollados en base a un fuerte crecimiento económico comienzan a dejar de ser viables. Un indicador palpable de esta realidad es el crecimiento de los conflictos sociales y laborales existentes en el país.
     Ante la puesta en cuestión del pretendido horizonte correísta basado en el concepto “gramsciano” de hegemonía ideológica y construcción de instrumentos políticos organizados con incidencia protagónica en la sociedad, el nuevo reto de la izquierda ecuatoriana es desarrollar a través de ejercicios de inteligencia colectiva una nueva forma de intervención que supere el exclusivo ámbito ideológico.


Fuente:
http://deciomachado.blogspot.fr/2015/06/cambio-de-ciclo-economico-y-movimiento.html

miércoles, 10 de junio de 2015

INTERNACIONAL: Jugando con fuego.


JUGANDO CON FUEGO

Por Rafael Poch
(1 de junio de 2015)




Cómo Estados Unidos está incrementando de la forma más irresponsable la probabilidad de graves incidentes militares en Europa Oriental y en el Mar de China.

     Desde hace años, el declive relativo del poderío global de Estados Unidos en el mundo viene acompañado por un claro incremento del belicismo y de las aventuras militares, desde Oriente Medio a los Balcanes, pasando por el norte de África y Afganistán. A todo ello se suma el conflicto que ha resultado del cambio de régimen inducido por la OTAN en Ucrania y la creciente tensión en el Mar de China provocada por el despliegue militar de Estados Unidos en la región, sus alianzas y tomas de nuevas bases de apoyo en; Singapur, Filipinas, Australia y Vietnam, que se suman a las tradicionales de Corea y las del revigorizado militarismo japonés.
     El resultado de todo esto es un claro incremento del peligro de una “guerra total”, como ha alertado un político tan timorato como el presidente francés, François Hollande. Una guerra total contra las nuevas y viejas potencias emergentes -sobre todo Rusia y China- cuyo riesgo, según el retrógrado ex primer ministro sueco Carl Bildt, toma fuerza en la, “incertidumbre sobre las relaciones de poder global”.
     En otras palabras: el mundo bipolar se acabó con el fin de la guerra fría, el intento de mundo unipolar que le sucedió acabó en fiasco y lo que se viene afirmando desde entonces, una invitación a cierto pluralismo y consenso en las relaciones internacionales, es visto como algo “incierto” y “peligroso” con lo que hay que acabar por la fuerza.
     Reaccionando al cambio de régimen en Ucrania, anexionándose Crimea y apoyando a los rebeldes de Novorrossia, Rusia ha respondido por primera vez con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más inmediato, lanzando un mensaje a otras potencias regionales. Ese desafío es lo que se está castigando con sanciones y la nueva campaña informativa contra Rusia. Militarmente se asiste a un verdadero festival de maniobras, despliegues y tanteos provocadores alrededor del territorio ruso, en toda Europa Oriental, el báltico, el Mar Negro y el Ártico. En el último incidente, cazas rusos salieron el sábado al encuentro de un destructor americano, el USS Ross, en el límite de las aguas territoriales rusas del Mar Negro.
     En el Mar de China pasa algo parecido, algo que va en claro incremento desde que en 2009 Washington iniciara su “pivot to Asia”, es decir un incremento y reorganización de su presencia militar allá con el escenario de una guerra contra China.
     La semana pasada en el foro internacional de seguridad regional Shangri-La organizado en Singapur, el secretario de defensa americano, Ashton Carter, confirmó el envío a la región -atravesada por las tensiones territoriales entre vecinos- de sus recursos militares más modernos con el objetivo de afirmar la “libertad de navegación”, seudónimo del cerco de hierro alrededor de China, cosa que ésta no tiene la menor intención de aceptar. Como se hace con Rusia, la provocativa práctica de enviar aviones y barcos de guerra a patrullar justo en los límites de las zonas del adversario se ha convertido en recurso corriente y da lugar a tensiones constantes que pueden degenerar con gran facilidad en conflictos, deseados o no.
     Para comprender la situación hay que observar quién lleva la iniciativa y donde ocurre: todo esto no está ocurriendo en el Golfo de México o frente a las costas de Estados Unidos, sino en su equivalente ruso y chino.
     Estados Unidos está determinado a bloquear militarmente el ascenso de China o toda respuesta de Rusia a las provocaciones en su más íntimo patio trasero. Naturalmente, medios de comunicación y “expertos” de centros que orbitan alrededor de la lógica imperial y sus dineros, han iniciado una intensa campaña sobre la que no hace falta ni entrar. La realidad de que ni el Mar de China ni Ucrania pueden ser considerados como patios traseros de Estados Unidos es demasiado obvia para ser ignorada.
     Washington quiere que Rusia y China acepten el mismo estatuto de vasallaje aceptado en Europa, Asia y Oceanía por países como el Reino Unidos, Francia, Alemania, Japón o Australia, pero eso no va a suceder, explicaba el mes pasado en su blog Paul Craig Roberts, que fue vicesecretario de Estado para política económica con Ronald Reagan.
     “A menos que el dólar, y todo el poder americano con él, se desmorone o que Europa sea valiente y rompa con Washington para desarrollar una política exterior independiente diciéndole adiós a la OTAN, la guerra nuclear es nuestro probable futuro”, escribe ese observador.