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miércoles, 18 de noviembre de 2015

HISTORIA POLÍTICA DEL ECUADOR: 15 de Noviembre de 1922 y el origen de la clase obrera ecuatoriana, una semilla que germinó con sangre. Por Tomás Quevedo Ramírez.



15 DE NOVIEMBRE DE 1922 Y EL ORIGEN DE LA CLASE OBRERA ECUATORIANA, UNA SEMILLA QUE GERMINÓ CON SANGRE


Por Tomás Quevedo Ramírez


“La historia de todas los sociedades humanas
hasta el presente es la historia de la lucha de clases”
Karl Marx-Federico Engels, 1848.

“Las ligeras ondas hacían cabecear bajo la lluvia
las cruces negras, destacándose contra la lejanía
plomiza del puerto. Alfonso pensó que, como el cargador,
lo decía, alguien se acordaba. Quizá esas cruces eran
la última esperanza del pueblo ecuatoriano”
Joaquín Gallegos Lara, 1941.






I
Los de arriba

     El capitalismo ecuatoriano, que se inició su proceso desde el siglo XIX, tenía como escenario a la Costa ecuatoriana, en especial la ciudad de Guayaquil. Su condición de puerto y la alta productividad de la tierra de la vecina provincia de Los Ríos - territorio de cultivo del cacao para la exportación - influyeron en este fenómeno.
     El boom cacaotero consistió en el aumento del volumen de las exportaciones de este producto a partir del año de 1855. Su efecto inmediato fue la conformación de una capa social privilegiada, que asumió el proceso de transformación productiva del país, lo que a su vez abrió la posibilidad de una diferenciación social que dejaba de lado los viejos patrones de organizaciones colonial.
     Esta nueva clase social definió la apropiación privada de los medios de producción (en especial la tierra), el control del comercio (exportación e importación) y la creación de un sector que se encargaría de la acumulación de capital (en especial financiero). En este sentido y siguiendo la clasificación de Manuel Chiriboga podemos encontrar:
1.     Burguesía exportadora de vocación comercial más que productiva.
2.     Burguesía importadora que se fusiona con la primera.
3.     Burguesía comercial intermediaria.
4.     Burguesía bancaria proveedora de capital dinero.

     Habría que añadir un sector de terratenientes/productores cacaoteros que se asocian con intermediarios para la exportación. La fracción que tomará mayor relevancia, es aquella relacionada de forma directa con la agroexportación y los bancos, debido a los fuertes ingresos que representa esta actividad. Un elemento central de estas burguesías es su carácter monopólico y oligárquico. Son un reducido grupo de familias las que controlan la producción, exportación, distribución del cacao y, luego, las actividades relacionadas con la importación.
     Para Chiriboga “los propietarios cacaoteros de la época se presentan así como una emergente burguesía rural que replantea constantemente una estrategia de acumulación para maximizar la ganancia. No es un sector terrateniente subordinado a los sectores comerciales, un sector no capitalista. Al contrario, participa plenamente del sector comercial, del sector bancario e incluso de ciertas empresas industriales y de servicios” (Chiriboga, 1979: 45).
     Es importante señalar la participación del capital imperialista, en este caso norteamericano que administra los ferrocarriles mediante la empresa ‘Guyaquil and Quito. Railwals Co.’.
     Las distintas fracciones de la burguesía ecuatoriana, se orientaron al control de la economía, y en general a desarrollar las bases del proceso de acumulación de capital. Esto a fin de precipitar un cambio en las estructuras jurídicas e ideológicas del estado terrateniente. Por ello, financiaron la primera etapa de la Revolución Liberal (1985-1905), pues era necesario un nuevo ordenamiento jurídico, que posibilite la libre circulación de mano de obra y asegure el libre comercio.
     En este proceso, para Manuel Chiriboga, se consolidó el poder de un reducido grupo de familias que son, a la vez, agroexportadores, importadores, dueños de bancos e incluso prestadores de servicios públicos. Las familias Aspiazu, Seminario, Morla, Puga, Reyre, Parodi, Madinyá, Caamaño y Rodríguez serán ‘el núcleo más fuerte de la burguesía agroexportadora de la época’. Además de los encargados de establecer los primeros bancos en el país:
     Consideremos que el sistema bancario dominante  de la época es un instrumento particularmente adecuado al servicio de las fracciones gran propietarias y agro-exportadoras de la incipiente burguesía de la época. Su aparente autonomía no es en este sentido sino un resultado del control de estas fracciones sobre esta esfera de la circulación. Para el periodo existían en Guayaquil cuatro instituciones bancarias, dos de las cuales eran de emisión y dos hipotecarias. Entre las primeras estaban el Comercial y Agrícola fundado en 1895 y el Banco del Ecuador fundado en 1867, el primero claramente ligado a los exportadores y el segundo a los importadores. Los otros era el Banco Territorial y el Banco de Crédito Hipotecario, dedicándose ambos exclusivamente a realizar préstamos a los propietarios cacaoteros (Chiriboga, 1979:50). 
     Podemos concluir entonces, que el proceso de modernización capitalista marcó un determinado territorio y consolidó las condiciones para que las distintas fracciones de la burguesía monten su aparato productivo y de reproducción de capital. Esto se dio a partir del diseño de un entramado institucional acorde a sus necesidades. Las estructuras del poder político en los distintos momentos del desarrollo capitalista se acoplan a dichas necesidades de acumulación y reproducción del capital. Esto determinó que el origen del capitalismo ecuatoriano esté marcado por un carácter agrario. Así también, que fuese sustentado por una burguesía (regional) monopolista, con gran capacidad de incidir en la toma de decisiones del poder político.





II
Los de abajo

     Los procesos organizativos de la clase obrera ecuatoriana de inicios del siglo XX, estuvieron relacionados con el desarrollo de las fuerzas productivas y con la costa. Sin embargo, los sectores económicos que más fuerza de trabajo ocuparon, fueron el trabajo agrícola en las zonas rurales de la Costa y, en los sectores urbanos, aquellos trabajos relacionados con los servicios públicos: tranvías, correos, electricidad, agua, recolección de basura y un importante sector de artesanos y artesanas como: panaderos, zapateros, farmacéuticos o albañiles.
     Estos grupos sociales tenían como forma de organización el sindicato o la sociedad, e inauguraron la moderna lucha de clases en el Ecuador. Estos procesos organizativos tuvieron como base tanto el anarquismo como el marxismo, lo que en palabras de Alejandro Moreano implicaba la ruptura en el escenario nacional con las viejas ideologías liberales y conservadoras. En la difusión de estas ideas, tienen un papel importante personajes como Alejo Capelo y Miguel de Alburquerque, quienes son los encargados de diseminar este nuevo planteamiento ideológico que es asumido por los sectores marginados/explotados de forma especial en la ciudad de Guayaquil. Como señala Vicente Pólit Montes de Oca:
     En Guayaquil, por tanto, son organizaciones anarquistas las que empiezan a disputar al liberalismo, la hegemonía en los gremios a principios de siglo. Algunas de las más importantes asociaciones gremiales de la Costa fueron las siguientes: Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso (1878), Sociedad de Tipógrafos del Guayas (1884), Sociedad Hijos del Trabajo (1896), Sociedad de Vivanderos (1894), Unión de Panaderos (1898), Sociedad de Protección Recíproca de los Abastecedores del Mercado (1904), Sociedad de Beneficencia de Peluqueros (1905). En ese mismo año Miguel de Alburquerque, sastre cubano ciego, liberal y amigo de Eloy Alfaro, fundó la Confederación Obrera del Guayas con la adhesión de ochos sociedades obreras (Pólit, 1982: 28-29)
     Una de las características de esta primera etapa de organización de los sectores populares, es su carácter artesanal, lo cual implica una relación directa entre el dueño del taller (maestro) y sus empleados (aprendices del oficio); una de las características principales es la reproducción simple de capital y el bajo nivel de tecnificación dentro de la producción, lo que determinará el carácter de la economía de estos sectores, e incluso que dentro de los mimos gremios se organicen tanto dueños como empleados (bajo formas mutualistas), pues la frontera entre el dueño del medios de producción que comparte el conocimiento y el que trabaja no esta aún definida.
     Para Polit, las principales actividades productivas que ocuparon la fuerza de trabajo en la Costa son los escogedores de cacao, asalariados de plantaciones, estibadores de puertos, artesanos pobres, asalariados urbanos (servicios públicos, actividades comerciales y de manufacturas). “Estas masas urbanas asalariadas rebasaron pronto el marco del gremialismo liberal (representado en la COG), demasiado respetuoso del poder constituido, y se orientaron al anarquista, que ya para la época empezaba a cobrar cuerpo” (Pólit, 1982: 32).
     En el II Congreso Obrero de 1920 el anarquismo había tomado forma y con él un debate en torno a la transformación del carácter de las organizaciones del mutualismo (fomento productivo) hacia el sindicalismo (carácter de clase).
     Posterior al II Congreso, uno los sectores más radicales: la Sociedad Cosmopolita de Cacahueros ‘Tomás Briones’ hace un llamado público para el proceso de radicalización de la lucha de clases, mediante la superación del sindicalismo liberal. En su convocatoria del 19 de Octubre de 1922 señala:
     Que el proletariado universal, consecuente con las modernas concepciones del Derecho, el Estado y la Propiedad, y anhelando resolver la ‘cuestión social’ para hacer accesible a los seres humanos el mayor bienestar posible, lucha abierta y constantemente contra las clases acaparadoras que detentan los derechos del trabajador, y;
     Que el proletariado ecuatoriano que gime bajo férrea cadena y se halla sujeto a condiciones de vida miserable y humillante, no levanta hasta ahora su grito de protesta ni una acción emancipadora a la de sus hermanos de todo el mundo;
     RESUELVE: llamar, encarecidamente, a todas las Sociedades y Centros de Trabajo de la República en general y muy especialmente a los de la provincia del Guayas con el objetivo de organizar a FEDERACIÓN DE TRABAJADORES REGIONAL ECUATORIANA… (El Cacahuero, época II No. 4, octubre 19 de 1922)[i].
     En este sentido, al decir de Patricio Ycaza, “la ruptura con el mutualismo aligera la crisis que contribuyó a proletarizar al artesanado, profundizando la quiebra de sus organizaciones tradicionales, alcanzando en Guayaquil gran relevancia con la conformación de la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (FTRE) en 1922” (Ycaza, 1983: 89).
     Al decir de Pólit “esta confederación de organizaciones laborales tuvo un rapidísimo crecimiento y pronto rebasó a la vieja COG, a la que por cierto, combatió acremente por traicionar los interés de las clases trabajadoras guayaquileñas. La FTRE dirigió la movilización popular de Noviembre de 1922” (Pólit, 1982: 32).
     A la par de la consolidación del anarquismo, otro factor de ruptura con el liberalismo, es la formación a nivel nacional en el año de 1919 de varios núcleos socialistas. Estos habían sido el resultado de una democratización cultural y del acceso de ciertos sectores de clase media, tanto a la educación básica como superior. Este sector al que Agustín Cueva denomina como anti-élite está “integrado básicamente por intelectuales y profesionales, tal núcleo devino en corifeo de las ideas socialistas y el promotor de la insurgencia y la protesta” (Cueva, 1988: 26).
     Los núcleos socialistas constituidos a inicios del siglo XX por esta anti-élite son: Partido Socialdemócrata (Riobamba); La Vanguardia (Loja); La Reforma (Tulcán); Grupo Lenin (Ibarra); Centro Socialista Doctrinario (Guayas) y el Núcleo Revolucionario (Manabí). Sin dudar este proceso organizativo, al que accede la clase media, tiene la posibilidad de generar cercanía con los sectores populares.
     Este primer momento constitutivo del movimiento, supuso la creación de una corriente revolucionaria representada en la FTRE. Esta organización desplazó a la COG en la conducción de los sectores trabajadores y artesanales. Así también dio nuevas bases políticas e ideológicas al movimiento de trabajadores, junto a la clase media radicalizada. Esta, por un lado absorbió y diseminó nuevas ideas, mientras que por el otro construyó su agenda de reivindicaciones.





III
La lucha de clases

     El Ecuador, a inicios del siglo XX, atravesó una crisis económica, provocada por la reducción del precio del cacao en el mercado internacional, así como por la baja productividad debido a las continuas plagas sobre los cultivos. Además, las condiciones internas del país estaban condicionadas por una profunda inestabilidad política, resultado del liberalismo plutocrático. Estos elementos, junto al desarrollo de una conciencia clasista y de reivindicación salarial, produjeron un contexto efervescente.
     Entre los principales acontecimientos que abren el escenario del 15 de Noviembre de 1922 se encuentran:
- Crisis económica producto de la caída de exportaciones del cacao: en el periodo comprendido entre 1900 y 1920, el 75% de las exportaciones ecuatorianas eran de cacao. En 1920 los ingresos por este producto superaron los 20 millones de dólares, mientras que para el año de 1922 estos se redujeron a la mitad. Este fenómeno provocó una contracción de la economía y una significativa reducción de los ingresos de la burguesía agroexportadora.
- El carácter de la dominación política plutocrática: la etapa plutocrática fue definida por la predominancia de los bancos y su incidencia en el poder político. Con el asesinato de Alfaro, en 1912, se profundizó el control de la banca sobre la política, en particular del Banco Agrícola y Comercial de Guayaquil. Una de las figuras centrales de este periodo es Leónidas Plaza Gutiérrez que gobierna hasta 1916, reemplazándolo Alfredo Baquerizo Moreno hasta 1920 y tomando la posta hasta 1924 José Luis Tamayo.  
- Carestía de los productos y herramientas importadas: esta causa está relacionada con la depreciación del billete bancario, que repercutía de forma directa en el incremento del dólar y por lo tanto de los productos importados (especialmente herramientas) asegura Agustín Cueva (1988).
Este factor de crisis afectó de manera directa a una fracción de la burguesía vinculada a la importación y al Banco del Ecuador. Sin embargo benefició directamente a los agroexportadores y al Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil. Esto tuvo como consecuencia la apertura de una disputa inter-burguesa por el control del cambio, lo que llega incluso a incidir de forma decisiva en la agenda de reivindicaciones de la movilización del 15 de Noviembre.
- Huelga de los trabajadores ferroviarios de Durán: se realizó el 19 de Octubre de 1922, en contra de la empresa norteamericana ‘Guyaquil and Quito. Railwals Co.’. El pliego de peticiones constó de los siguientes puntos: aumento de salarios para aquellos que no ganan en dólares, el respeto a las ocho horas de trabajo, indemnización en caso de accidentes de trabajo, la supresión de los despidos ilegales, semana de trabajo de seis días y el pago de horas extras.
El gobierno de Tamayo, en respaldo a los intereses norteamericanos, envió un fuerte contingente militar que intentó romper la huelga e incluso el 23 de octubre intentó despachar un tren hacia la ciudad de Riobamba, lo que es impedido cuando los trabajadores se disponen en las rieles del ferrocarril cubiertos por una bandera ecuatoriana. Esta acción puso en jaque a la empresa y al Embajador norteamericano, quienes tuvieron que ceder en algunas de las peticiones de los trabajadores.
- Huelga de los trabajadores de la Luz y Fuerza Eléctrica y de la Empresa de Tranvías y Carros Urbanos: para el día 8 de noviembre de 1922 fue convocada una asamblea de trabajadores de estas empresas, su pliego de peticiones es similar al de los trabajadores ferroviarios. Sin embargo, la empresa eléctrica se adelanta y despide a los convocantes, acción que no puede ejecutarse pues al día siguiente se declara la huelga, paralizándose la ciudad pues los transportistas se suman y también las industrias que funcionaban con electricidad. A esta huelga se adhieren los trabajadores del gas y los tipógrafos paralizan los periódicos, señala Manuel Agustín Aguirre (1982).
- Declaración de la Huelga General: el 13 de Noviembre la FTRE declaró la huelga y la suspensión de actividades. A esta medida se sumaron la Confederación Obrera del Guayas, la Junta Provincial del Guayas. Algunos de los integrantes de estas últimas federaciones tenían cercanía con banqueros/importadores e intentaron desviar el eje de la lucha de la dignificación del trabajo, para concentrarse en el alza de la cotización del dólar, lo que determinó disputas internas. La Asamblea decidió realizar la movilización el día 14 dejando de lado las reivindicaciones de los trabajadores y poniendo en el centro el control de cambio sobre el dólar.
- La movilización del 14 de Noviembre: cambiadas las reivindicaciones obreras por las demandas de los sectores de importadores y del Banco del Ecuador, esta manifestación expresó una supuesta ‘conciliación de clase’, en un primer momento. Pues la COG puso a los trabajadores a defender la demanda del control cambiario, lo que no estaba directamente relacionado con las condiciones de empobrecimiento de los sectores populares.
Para el gobierno era claro que había un sector pidiendo la radicalización de la lucha, por lo que se pone en estado preventivo y el presidente Tamayo en comunicación a Carlos Arroyo del Río le ordena: “…espero que mañana a las seis de la tarde me informe que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil, cueste lo que cueste, para lo cual queda usted autorizado”. A esta comunicación el testaferro del imperialismo, Arroyo del Río, responde: “La chusma ahora se levantó riendo, mañana se recogerá llorando” (Tamayo-Arroyo, citados por Aguirre, 1982: 102-103).
     Con estos antecedentes quedaron dispuestas las fuerzas, tanto de los propietarios, como de aquellos que trabajan para los propietarios al interior de las organizaciones y de los trabajadores. Sin dudarlo, el desenlace de esta coyuntura no pudo ser otro que la tragedia. Cincuenta y seis organizaciones acudieron a la nueva jornada de movilización. Cerca de veinte mil trabajadores y artesanos, mujeres y niños se movilizan en las calles de Guayaquil.
Patricio Ycaza, reconstruye los hechos y señala lo siguiente:
     Para el 15 de noviembre, las clases dominantes  en poder de los aparatos represivos estatales, en una acción meditada y perfectamente planificada para lo cual se refuerza el poder bélico acantonado en Guayaquil-llegando a criterio del dirigente anarquista Alejo Capelo acerca de 3.000 hombres armados-, masacran a los trabajadores y al pueblo guayaquileño. La brutal represión desatada segó la vida de más de 1.000 combatientes anónimos; más de 1.000 hombres, mujeres y niños perecieron, condenados por declarar su rebeldía clasista […] aún con vida, varios cientos son arrojados con el vientre abierto a la ría o a fosas comunes. Los pocos que logran armarse, como medio de autodefensa, rompiendo las puertas de los almacenes que vendían armas fracasan en su intento por no encontrar municiones. Contra ellos la represión del ejército será más drástica. Sin embargo para José María Velasco Ibarra, Secretario del Consejo de Estado, “no hay tal masacre, no hay tal crimen, lo que hay es unos cuantos ladrones que han asaltado almacenes para robar” (Ycaza, 1982: 103-104)
     La representación hecha por Ycaza es clara, el retrato de una masacre, a la que los historiadores denominaron el bautizo de sangre de la clase obrera ecuatoriana. Pues con este acto se inauguró la moderna lucha de clases, caracterizada por la radicalización de la lucha de los sectores trabajadores y campesinos que no sólo se rebelaron por conseguir el pan, sino también la libertad.
     Otro de los elementos centrales, como lo señala Alejo Capelo es que “…el pueblo aprendió a conocer quienes son, por siempre, sus mortales enemigos…el pueblo miró, en aquellos convulsos momentos, quienes eran los que les disparaban ocultos desde sus ventanas y, de que clase social eran las blancas manos que aplaudieron a la soldadesca a lo largo de la siempre ensangrentada Avenida Nueve de Octubre” (Capelo citado por Ycaza, 1982: 106).
     Los hechos suscitados desde el mes de octubre de 1922 en la ciudad de Guayaquil, dejaron ver el carácter de clase de la vía oligárquica que asume el capitalismo en el Ecuador. Así también la ruptura con formas ideológicas, tanto liberales como conservadoras, donde la diferencia entre el propietario y el no propietario aparece como natural. En este sentido se generalizó una visión combativa que discute el eje de la propiedad sobre los medios de producción y reflexiona sobre las condiciones de existencia de las masas populares, además de cimentar las bases para la organización de una expresión política orgánica, como serán en lo posterior los partidos de izquierda.


BIBLIOGRAFÍA:                                                                                            
Aguirre, Manuel (1984) La macre del 15 de Noviembre de 1922 y sus enseñanzas, Guayaquil, Litografía e Imprenta de la Universidad de Guayaquil.
Chiriboga, Manuel (1980/2013) Jornaleros, grandes propietarios y exportación cacaotera 1790-1925, Quito, UASB-E/Corporación Editora Nacional.
Cueva, Agustín (1988) El Proceso de Dominación Política en el Ecuador, Quito, Planeta.
Gallegos, Joaquín (1941/2003) Las Cruces sobre el Agua, Quito, Campaña de Lectura Eugenio Espejo.
Marx, Karl y Engels, Friedrich Manifiesto del Partido Comunista, Quito, ERE.
Pólit, Vicente (1982) “Estudio Prelimira” en El 15 de Noviembre de 1922, primera parte, Quito, Corporación Editora Nacional-INFOC.
Ycaza, Patricio (1983) Historia del Movimiento Obrero Ecuatoriano, Quito, CCE.



NOTA

[i] Las organizaciones que conformaron la FTRE fueron: Sociedad de Peluqueros; Sociedad de Sastres ‘Unión de Operarios’; Liga Obrera del Guayas; Asociación Sindicalista Regional Ecuatoriana;  Sociedad Fraterna Bar del Guayas; Gremio de Trabajadores del Calzado; Sociedad de Cacahueros Tomás Briones; Asociación Gremial del Barrio del Astillero y Sociedad de Artesanos de Duran. Su primer presidente será Jorge Briones. Dos meses después de su fundación contaba con 32 nuevas Asociaciones entre ellas de obreros fabriles, ferroviarios, de servicios y el Centro Feminista ‘Rosa Luxemburgo’ (CEDEP, s.f: 32).


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