TESIS 11

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martes, 8 de septiembre de 2015

CULTURA: Entrevista a Francisco Casas, ex Yegua del Apocalipsis.


Entrevista a Francisco Casas, ex Yegua del Apocalipsis

Francisco Casas: "Que un grupo de chilenos mojigatos y fascistas no haya reconocido a Lemebel no es su problema"


Por Vanessa Vargas Rojas
EL DESCONCIERTO
21-VIII-2015





El poeta y artista visual que integró junto a Pedro Lemebel a las emblemáticas "Yeguas del Apocalipsis", analiza desde Lima, su nuevo hogar, el reconocimiento chileno a su colega y el escenario político que lo mantiene a gusto lejos del país.

     Durante 1987, irrumpió en Chile la incendiaria propuesta de las Yeguas del Apocalipsis, conformada por los artistas Pedro Lemebel y Francisco Casas. Hasta hoy, la rebeldía del colectivo y sus provocativas intervenciones hacen historia, marcando las ideas y la inspiración de lo más diversos artistas de la contracultura y la diversidad sexual.
     En entrevista con eldesconcierto.cl, desde Lima, Perú, su nueva residencia, el artista Francisco Casas reflexionó sobre el presente chileno y el legado de las Yeguas del Apocalipsis, cuando ya se cumplen más de 8 meses de la muerte de su colega y compañero, Pedro Lemebel.

     ¿Cómo procesas hoy el legado de las Yeguas del Apocalipsis? Ha sido inspiración pura para muchos artistas y militantes del presente.
     Yo creo que las Yeguas tuvieron una influencia y es algo que todavía le sigue doliendo al fascismo. Por ejemplo, leía una entrevista que le hacen a una académica norteamericana en el diario La Segunda sobre Pedro Lemebel, donde a la periodista el fascismo se le sale por los ojos. Ella decía que Pedro Lemebel era burgués porque tenía dinero, entonces ella le niega la posibilidad a la gente que viene desde abajo, a quienes vienen desde el famoso e histórico Zanjón de la Aguada, donde Pedro creció, de tener otro estatus de vida o forma de vida. Ellos creen que los pobres tienen que seguir siendo pobres para toda la vida y que acceder a un buen departamento o una buena casa es símbolo de burguesía.
     Pero mientras la derecha siga atacando y le siga doliendo, como esta periodista de apellido Sanz, el trabajo de las Yeguas del Apocalipsis estará bien hecho, más allá de las militancias anecdóticas de los colectivos o de performancistas destacados, por los que expreso todos mis respetos, como Hija de Perra, que lleva el travestismo a unos niveles más políticos. Pero me interesa ese punto, cómo a la derecha le sigue doliendo y cómo siguen aplicando la censura sobre el trabajo de las Yeguas del Apocalipsis, cómo todavía no tienen reconocimiento a una labor de muchos años, que enfrentaba todos los sistemas burgueses y fascistas que finalmente -y el tiempo nos dio la razón- terminaron de diluir al país.

     Una vez criticaste que el trabajo de las Yeguas no haya sido recogido en el Museo de la Memoria. ¿Qué piensas hoy de eso?
     Fíjate que ahora, hace muy poco, el Museo de la Memoria pretendía hacer un homenaje a Pedro Lemebel, para celebrar su aniversario y a las Yeguas del Apocalipsis. Y a mí, el director homofóbico ese que tienen, me envió una carta con una secretaria para decirme que me tienen un pasaje de avión comprado para el homenaje y la retrospectiva de las Yeguas en el Museo de la Memoria y que tengo que estar en tal fecha en Chile. Y ni siquiera me consultan si yo quiero ir o si estoy de acuerdo con eso. O sea, No puede ser que en el Museo de la Memoria no haya ahí ninguna obra de las Yeguas del Apocalipsis. Hay una homofobia permanente, como dice Néstor Perlongher, “no solamente ahí hay cadáveres sino también hay cadáveres”, en el otro sentido de la palabra.
     Yo terminé cancelando la exposición entera. Llamé a mi galerista Pedro Montes y él suspendió toda la actividad. Si quieren hacerle un homenaje a Pedro Lemebel me parece bien que se lo hagan, aunque un poco tarde, diría yo, un poco bastante tarde. Cuando hace unos años la presidenta Bachelet inauguró el museo, invitaron a todo el mundo, menos a Pedro Lemebel. Incluso a la Cecilia Echeñique la invitaron a cantar, cosa que ya es un poquito para el pasado, ¿o no?

     Justo el año antes de que Pedro muriera se habló mucho de darle el Premio Nacional de Literatura, pero finalmente no se lo otorgaron a él, sino a Skármeta.
     Pero no se lo iban a dar, Pedro fue muy ingenuo en pensarlo, pero yo creo que él hizo una postulación más bien de una forma política. No creo que Pedro haya pensado en ningún momento que se lo iban a dar, obvio que se lo iban a otorgar a Skármeta, que finalmente es como el chalán de palacio, siempre ha sido agregado cultural de la gente que siguió profitando del dinero de los pobres de este país.




     ¿Crees que murió sin reconocimiento?
     No, no, Pedro murió con todo el reconocimiento del mundo. Tanto en el extranjero, en las universidades de Nueva York, de Columbia y todo el mundo. Acá en Perú es una persona muy reconocida, está a la altura de los grandes. Que un grupo de chilenos mojigatos y fascistas no lo haya reconocido ya no es problema ni de Lemebel ni de las Yeguas del Apocalipsis, esos reconocimientos son más bien premios que se le dan a la servidumbre.

     Cuéntanos un poco sobre tu vida en Perú y por qué decidiste quedarte, ya son dos años.
     Para mí Perú se ha transformado en mi país, es un lugar donde yo quiero vivir, donde me siento querido y respetado. Con una vida cultural bastante intensa, una ciudad milenaria, más antigua que Egipto. Imagínate el saber que estoy recogiendo día a día desde su cultura precolombina hasta ahora, todo lo que es el arte y la literatura, es un lugar extraordinario para vivir. Acá soy cholo y acá los cholos se respetan. Y hago clases de arte en una escuela que se llama Corriente Alterna, escribo y parrandeo mucho.

     ¿Y qué hay de Partitura, tu última novela? ¿Cómo se enfrentó acá en Chile?
     Como el resto de mi trabajo, es novela odiada dentro del ámbito chileno, lo más seguro es que no existe y no va a existir jamás. Hubo una sola crítica que hace Camilo Marx en El Mercurio, una crítica tramposa, donde Camilo Marx dice que algo no encaja, porque seguramente él no se dio cuenta que el personaje de la novela es un travesti. Algo no está bien, dijo, esto no es una novela, pero el tipo no logra entender otra forma de pensar la escritura. Igual me gustó el artículo que escribió, pero creo que no entendió. El que sabe, sabe y la que puede, puede, decía Lemebel.

     En ArtLima hiciste una exposición muy polémica, basada en la exposición de una hoz y un martillo, que para algunos fue casi una apología a Sendero Luminoso.
     Sí, fue bastante escándalo, pero en el fondo esto ocurrió en la instalaciones de la Escuela Militar -que no tiene nada que ver con la chilena, por cierto, esta es democrática y respetada- entonces poner una bandera del Partido Comunista es agresivo, pero finalmente no llegó a más esto porque los militares entendieron que lo que estaba haciendo, primero, era un homenaje póstumo a Pedro Lemebel, y que además buscaba quemar la estrella del Partido Comunista como una forma de protestar contra las leyes opresoras de los países de izquierda contra los homosexuales, principalmente en Rusia, donde la homosexualidad estaba prohibida por ley. Ahora vamos a tratar de llevar esa obra a Chile, estoy en conversaciones para llevarla el próximo año.

     ¿Tienes intenciones de regresar?
     No, no, no. No me queda nada en Chile, ya se murieron mis padres, y los amigos que tengo es mucho más divertido que me vengan a ver a Lima y acá nos comemos un ají de gallina. Yo creo que el panorama político en Chile cada vez está más agrio y el panorama cultural tan mal.




     ¿Qué es lo que ves tan mal?
     Imagínate que todos pensábamos que este era un país probo y resultó que todos robaban. Y todos robaban, o sea, la derecha y Pinochet se habían robado no sé cuántos millones, los militares también habían desfalcado todos los recursos reservados del cobre y la derecha chilena siempre ha alimentado sus campañas con platas truchas, pero esto es peor: la izquierda, el lugar con el que uno se identificaba, también roban. Además, me parece inconcebible que a la presidenta se la haya cagado el hijo. Por una parte, todas las madres tienen estos hijos que son unas ovejas de negra, tampoco se le puede culpar por eso, pero uno sí puede decir que cómo no se dio cuenta. O sea, si ella no sabe gobernar su casa cómo va a gobernar el país.
     La primera proclama de las mujeres, a propósito de la muerte reciente de la Margarita Pisano, fundadora del movimiento feminista en Chile- cuando las mujeres deciden apoyar el proyecto de la Concertación por la democracia, sacan un lienzo gigantesco que despliegan en el frontis de la Biblioteca Nacional y que dice: “democracia en el país y en la casa”. Esa vieja frase de las feministas chilenas habría que aplicársela con todas sus notas a Michelle Bachelet. Ella es una buena presidenta, la conozco personalmente y tiene buenas intenciones, pero si ella no logró democratizar su casa, imagínate cómo se la está comiendo la derecha viva y los empresarios.

     ¿Cómo se vive en Perú la diversidad sexual?
     Este Perú vecino, hermano, cholo, recién está saliendo del clóset. Recién vuelven las movilizaciones, porque Perú quedó marcado para siempre por los asesinatos y el terrorismo espantoso de Sendero Luminoso, entonces los peruanos quedaron aterrados para siempre con la izquierda, por eso la hoz y el martillo representan la explosión de edificios enteros, la muerte de mucha gente y de muchos campesinos. Sendero Luminoso fue terrible en este país y dejó huellas por generaciones, entonces de a poco la gente está volviendo a la calle. Están volviendo a la calle los trabajadores, que hace poco se tomaron Bellas Artes y están saliendo las lesbianas a la calle y los homosexuales, como en todo América Latina. Hay una América Latina entera que está cansada, como dice Galeano, esperemos que no siga corriendo sangre y que los sistemas democráticos funcionen con cordura y paciencia. La estamos perdiendo.
     
     ¿Cómo se ven desde Perú las militancias sexuales en Chile?
     Yo creo que se ha logrado algo, ya tienen la Unión Civil, hecha a medida del sistema, una ley conformista que se debió haber rechazado. Pero los homosexuales y las lesbianas tienen lo que merecen si pensamos que fue un grupo de derecha el que peleó, porque lo lograron las Iguales, encabezadas por Simonetti.

     ¿A quién ves tú de presidente o presidenta para las próximas elecciones?.Dicen que ya se definen tres opciones en el horizonte: Lagos, Meo o Piñera.
     No, Lagos está completamente loco, está haciendo campaña pero nadie le ha dicho al rey que va desnudo. Yo creo que Marco debería ser el próximo presidente de Chile, absolutamente, y desde esta lejanía puedo dar mi opinión política. Marco siempre fue la alternativa y la diferencia con todos los equívocos que pueda tener, no es que venga Superman a salvar el país, es un ciudadano que se la ha jugado tantos años. Fue el primero en develar la corrupción en la izquierda y en desbaratar a la Concertación, creo que le debemos mucho. Ojalá no se quede siempre en ser candidato.

     Considerando que estudiaste en la Arcis, ¿qué opinas de lo que sucede hoy con la crisis que vive la Universidad?
     Es algo que todavía duele, porque habla del fracaso de los discursos de izquierda, principalmente del fracaso de los discursos del Partido Comunista. No puede ser que un espacio, que en algún momento fue simbólico, creador de tanta gente de tanta importancia, termine como terminó por una mala gestión del partido. El Partido Comunista demostró que no le están interesando los estudiantes de este país, no le interesan. El Arcis se podría haber rescatado hace mucho rato, así como se intervienen las fábricas y las industrias, el Arcis era una industria del saber, una fábrica de saberes, con todos sus estándares. ¿Qué le pasa a Tellier, al presidente del Colegio de Profesores? Una vez más, solamente son pura boca, porque al Partido Comunista no le interesan los estudiantes de Chile y está demostrado eso en el conflicto espantoso del Arcis, que lleva muchos años. Me acuerdo de esa casona, que era humilde, pero que funcionaba, que era un lujo académico, que produjo discursos y debate. En fin.


Fuente:


viernes, 4 de septiembre de 2015

LA GUARIDA DEL BÚHO: ¡Uy, el primer día de clases, qué horror!


¡UY, EL PRIMER DÍA DE CLASES, QUÉ 

HORROR!


Por Hugo Palacios (El Búho)




     ¡Riiiinnnggg! Suena el despertador. Cinco y media, todavía no amanece y ya debes abrir los ojos para ir a tu primer día de clases. El que inventó eso de que hay que madrugar para llegar puntual a la escuela o al colegio debe ser enterrado en el lado más tenebroso de cualquier madrugada. Abres un ojo, a los cinco minutos el otro, a los seis cierras los dos, y así permaneces unos quince minutos jugando a guiñarle el ojo al tumbado. La voz de tu mamá retumba en el cuarto:
     - ¡Ya levántate!
     Tu madre se cree que tienes complejo de Lázaro, como si fuera nomás de levantarse y caminar. Eso requiere de un largo entrenamiento de años de haberse peleado con las cobijas, de insultar al gallo que canta a las cinco am., maldito plumífero, treinta minutos adelantado. Ya una vez de pie, caminas como sonámbulo al baño, que está ocupado por alguno de tus hermanos. Te recuestas en la puerta esperando el turno y aprovechas una cejita de cinco minutos más. Ya en la ducha, a los pocos minutos, el agua caliente se vuelve fría, y maldices a los dioses del calefón por ineptos, y justo en media enjabonada. Gritas como que nadie te escuchara:
     -¡ Pucta, maldita sea la ducha, el destino, dios y el Ministro de Educación!
     Desayunas como dios manda y te vistes como la moda del colegio aconseja. ¡Qué uniforme para feo! ¿A quién será de ir a quejarse? Pantalón café oscuro con buzo café pálido? Nooo. ¡Alguien que les dé una clase de estética a las autoridades! Y para rematar, la inauguración del año lectivo:
     -A ver, descanso, atención, firmes. Media vuelllll. Giro a la derééé. Todos quietos, firmes, guardando distancia y a escuchar los sabios discursos de la rectora, del Vicerrector, del Inspector, del delegado de la zona, del mejor alumno, del médico, del orientador, de la psicóloga y de Don Carlitos. Cuidado con hacerse los desmayados, dos horitas nomás son, y más cuidado con quejarse del sol, 24 grados nomás son. Firrrrrr!!!
     Te peinas como puedes y sales hecho una flecha hacia el asfalto de Quito. Tomas el bus de siempre pero la congestión es terrible. Y el colegio que queda tan abajo. Decides bajarte y correr, correr tan rápido como el jamaiquino Bolt pero uniformado. En medio trote recuerdas la cara de pocos amigos del inspector del colegio:
     - Señor Gálvez, ¿otra vez atrasado? ¿Y ese pantalón de tubo dónde se robó? ¿Con que con aretitos, no? Hecho el diverso, no? ¿Y con cabello largo? Hecho el alternativo, no?
     Y sigues en la carrera como chasqui encorbatado. Ya falta poco.
     Son las 7h05. Si no te apuras te cierran la puerta y te quedas fuera, con todas las sanciones que eso representa. Vamos, el último esfuerzo. Para darte ánimo te imaginas que estás corriendo la maratón de las olimpiadas y la gente te anima porque vas primero. ¡Corre!, te gritan, y tú te lo crees y divisas el colegio y ya rematas. En la puerta el inspector al que tanto temes. ¿Cómo le va señor Gálvez? Te mira de pies a cabeza, sonríe complacido. Así debe ser el infierno te repites, un señor inspector en la entrada de cada paila decidiendo quién entra y quién no, y quien debe llevar representante…
     Lo miras con cara de borrego a medio degollar. Piensas una frase inteligente que te reivindique, pero sólo te sale:
     -Disculpe, me puede dejar entrar, esque, esque, esque…
     El inspector te observa nuevamente con extrañeza y malicia. Enseguida te dispara a quema ropa:
     -Señor Gálvez, usted no puede pasar, porque hoy sólo tiene clases los de básica, a usted le toca mañana.



jueves, 3 de septiembre de 2015

OPINIÓN: Gratitudes, disculpas y perdones.


GRATITUDES,DISCULPAS Y PERDONES


Por Jaime Muñoz Mantilla





     1.   Las gratitudes.

     Carreteras pavimentadas atraviesan el país de la “revolución ciudadana”. Se construyen nuevas escuelas del milenio –aunque se cierren decenas en las zonas rurales-, locales escolares y varias universidades al servicio de la nueva concepción del Estado (¿nacional? ¿plurinacional?), hidroeléctricas que han de servir para el ‘cambio de matriz productiva’, y una refinería para ídem; hospitales (sin personal suficiente); miles de empleos burocráticos para un Estado inflado (respuesta al desmantelamiento que propiciaron los gobiernos neoliberales precedentes). Todo ello, según los ideólogos, funcionarios y voceros de la RC merece la gratitud del pueblo ecuatoriano. La obra material no es, pues, deber de los mandatarios. Es generosidad del líder, generosidad de su estado mayor. Y ello demanda, no sólo reconocimiento y gratitud, sino, según el columnista de El Telégrafo, señor Avilés, “veneración”. Aunque la proclama electoral fuera ésa: el cumplimiento con un pueblo que llevó al poder a AP, tras un inmenso acumulado de luchas. Y, entonces, cuando, desde los diversos sectores sociales, se reclama por errores, omisiones, incumplimientos, agresiones, deslices (¿eufemismo por corrupción?), el calificativo de los leales militantes (beneficiarios de algunos cargos públicos u otras prebendas) para los reclamantes o los protestantes es el de “malagradecidos”. ¡Cómo no agradecer lo que ningún gobierno precedente lo ha hecho!: Una enorme inversión en obra pública. Y ante la observación de la conocida y denunciada corruptela, denunciada aun por algunos propios partidarios de la RC (En El Telégrafo, por ejemplo), surge la justificación: “en qué gobierno no ha habido corrupción”. O: “llevan pero hacen obra”. Son algunas de las justificaciones de algunos de los partidarios y simpatizantes de AP y del presidente Correa y su frondoso equipo.


     2.   Las disculpas.
     
     No sé si pasó la moda, pero en años y meses precedentes, el gobierno de la RC y los jueces del poder judicial disponían a los “calumniadores”, a los irreverentes, a los golpistas o seudo golpistas, a los estudiantes revoltosos, a los asambleístas díscolos, a los autores de “yucazos”, a los huelguistas, a los “tirapiedras”, disculparse públicamente por los “delitos” cometidos. Algunos casos: dos policías del golpe fallido del 30S, el asambleísta Kleber Jiménez, su asesor Fernando Villavicencio y el médico Carlos Figueroa, quienes, junto con la cárcel padecida o la pena prescrita, deberán pagar una multa que iría al bolsillo del agraviado, por el “daño moral” irrogado al mandatario y pedir públicamente disculpas por tamaña osadía. El caricaturista Bonil, por su mofa –¡qué irreverencia!- a la acción policial en casa del asesor Villavicencio (Este caballero debería, él sí, disculparse ante el pueblo ecuatoriano por su irresponsable amenaza con acudir ¡al Senado norteamericano! para que sancione a Ecuador por la violación a los DDHH. ¿En qué andaba el señor Villavicencio allá por Miami, mientras sus compañeros perseguidos eran protegidos por el pueblo o sufrían cárcel?). Se disculparon, entre llantos, las madres de los estudiantes secundarios apresados, juzgados y sentenciados. No, no fueron disculpas, fueron pedidos humildes de perdón. Y a sus clamores se respondió: ‘que pidan perdón al pueblo ecuatoriano’. Porque la magnanimidad tiene límites. Y las madres humilladas, no lo merecían.


     3.   Los perdones.

     Correa es el presidente de los perdones. No es fácil saber si con ellos quiere mostrar su magnanimidad, su condición de católico practicante – que cumple el mandato bíblico de perdonar 70 veces 7 – o si quiere, con este recurso, afirmar su ego o, por último, hacer saber que aquí quien manda es él, quien decide es él, quien perdona o no es él. Perdonó al diario El Universo y al columnista Emilio Palacio -¡qué corazón tan generoso!-, sentenciados a pagar millonaria multa; a los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita por el atrevimiento de escribir “El gran hermano”, en el que contaban que el ingeniero Fabrizio Correa había afirmado que su hermano, el Presidente, conocía de los contratos de Fabrizio con el Estado; a los policías Paucar y Bahamonde, condenados por intento de magnicidio, en el golpe fallido del 2010. No sabemos por qué no “perdona” a Jiménez, Villavicencio y Figueroa, a quienes se exige pagarle una multa al mandatario, con la exigua suma –si no yerro- de 150.000 dólares.
     Recordemos lo que dijo el mandatario cuando perdonó a El Universo y a Palacio: “He decidido – dijo – perdonar a los acusados, concediéndoles la remisión de las condenas que merecidamente recibieron”. La columna de Palacio fue, por cierto, la de un arrogante periodista, que se cree con la autoridad de acusar – sin fundamento cierto – y gritar y amenazar. Pero, ¿no bastaba con denunciarlo, desde las alturas, como eso, como un calumniador? ¿No era aquello incluso un ejemplo de altura, de tolerancia? No. El ego inflado del gran líder no lo podía permitir: había que sentar precedentes. Que sepan, lo mismo los poderosos que los hombres y las mujeres de a pie, que aquí quien decide es el Presidente Correa (García Moreno redivivo). Tanto es así que cuando piden perdón los humildes, la respuesta es soberbia: “háganlo al pueblo ecuatoriano”. En otras palabras; “conmigo no cuenten”. Tampoco perdonó al Chamo Guevara ni al adolescente – ambos de los yucazos propinados – porque, aunque no los apresó, los estigmatizó en las sabatinas, acusando de borracho al cantautor, sin saber – y por ello no pidió perdón – que el irreverente es antialcohólico de convicción. Quienes vieron el reclamo del Presidente al adolescente, cuentan que descendió de su vehículo y, fuera de sí, increpó casi con lágrimas de rabia, al muchacho por el irrespeto a “su” presidente. Tampoco perdonó a las asambleístas díscolas que se atrevieron a discrepar de la política medieval que condena el aborto.
     Recordemos esta información de El Universo: “Sin nombrarlas, el presidente de la República Rafael Correa se refirió a algunas asambleístas del movimiento oficial, quienes junto a otras de oposición promovieron el jueves pasado, un cambio en el artículo 149 del Código Integral Penal para permitir el aborto en las mujeres víctimas de violación. Paola Pabón, Soledad Buendía, María Alejandra Vicuña, Blanca Arguello y María Augusta Calle son quienes junto a otras colegas legisladoras oficialistas y de oposición han opinado sobre la despenalización del aborto.  Pabón fue quien presentó la moción ante el pleno y quien provocó que el mandatario reaccione ese mismo día calificando la propuesta de traición y advirtiéndoles con renunciar a su cargo si sus asambleístas aprobaban la despenalización del aborto por violación. Advertencia que hizo que al siguiente día la legisladora retirara esa moción señalando: “Con el inmenso cariño que te tenemos, te decimos que esta vez te estás equivocando. Pero por la unidad de esta bancada, por la unidad de mis 100 compañeros asambleístas, retiro mi moción para que este bloque no tenga la posibilidad de evidenciar una ruptura”. ¡Vaya dignidad de la asambleísta. Obedezco pero te hago saber que estás errado. Y, junto con ello, una declaración de cariño inmenso!
     Si no recordamos mal, las asambleístas culpables, indisciplinadas y desobedientes, pagaron su culpa con el silencio en la Asamblea por un lapso de semanas. Pabón hizo mutis por el foro; Se ausentó del país.
     La contrapartida a estas virtudes de la “revolución ciudadana” son los discursos del señor Presidente: ¿Cómo califica Su Majestad a sus opositores, a quienes discrepan, a quienes sugieren, a quienes opinan? Andrés Páez – que no es santo de nuestra devoción: abandonando las cenizas de la ID fue a los brazos banqueros de CREO – mostró un auténtico listado de los cariñosos epítetos usados por el líder de AP. He aquí algunos de los más de 170 recogidos por el asambleísta de la derecha neoliberal: abusivos, amargados, amorfos, aniñaditas y aniñados, babosos, basura, bestias salvajes, bocones, brutos, buitres, burros, burros volando, cachetón, cara de estreñido, cavernícolas, charlatanes, cheerleaderes, chiflado, cínico cizañoso, cloaca con antenas, cochino. Y hasta aquí paramos, pues la frondosidad de calificativos es enorme. Podría decirse que muchos de estos calificativos mueven a risa, por lo originales, histriónicos y efectivos: calan en el imaginario del pueblo. Pero ¿son justos? ¿Se merecen los contestatarios tanto maltrato? Y una pregunta final: ¿Podrá revertir el Presidente su ego inflado y pedir él el perdón que debería a sus enemigos por tanto insulto, por tanta mofa, por esa suerte de crueldad? Obviamos, por tibios, aquellos adjetivos a los indios, a los ecologistas, a la izquierda: infantiles, dogmáticos, ecologistas trasnochados.


     4.  Por estos caminos anda la “patria del Corazón de Jesús”. Los valores del post modernismo vigentes en nuestro país, en donde se construye, con el nombre de Buen Vivir, un capitalismo seudo moderno. Son, esos valores, relativos. Malo si insultas tú. Bueno si lo hago yo. Y mientras tanto marcha a todo gas la entrega de la heredad de nuestros pueblos ancestrales a las transnacionales para el saqueo del subsuelo. Aunque todo ello derive en la agresión a la Naturaleza. Camina a paso firme el endeudamiento externo, aunque antes tuvimos la entereza de enfrentar a los usureros del FMI y del BM. Enajenamos el país, vendiendo petróleo a la RPCh, con pago adelantado, empeñando el oro físico, abriendo las puertas a los neo colonizadores de la UE, vía Tratado de Libre Comercio con ese imperialismo de viejo cuño, y tornamos a los préstamos, ahora “generosos”, del FMI, de Tailandia, de Francia. Privamos al IESS de los fondos constitucionales para financiar a futuro la jubilación de los viejos, y secuestramos los del Seguro de Cesantía de los maestros. Para todo ello, para garantizar la continuidad de estos “logros” de la RC, planteamos las enmiendas constitucionales: la reelección indefinida de los cargos de elección popular, la merma de los derechos de los trabajadores, mutilamos la libertad del pueblo para exigir consulta sobre cualquier tema.
     Y si todo lo dicho es ofensa al mandatario y “daño moral”, me anticipo en pedir “disculpas”, con la esperanza de que se revista de la magnanimidad que, a veces, le caracteriza y me otorgue el “perdón”. Pues podría pensarse que estamos abonando al “golpe blando”.


Fuente: http://lalineadefuego.info/2015/08/25/gratitudes-disculpas-y-perdones-por-jaime-munoz-mantilla/

martes, 25 de agosto de 2015

COYUNTURA: Paro de los trabajadores y Levantamiento Indígena: el desenlace.


PARO DE LOS TRABAJADORES Y 
LEVANTAMIENTO INDÍGENA:
EL DESENLACE


Por Lenin Salas
Escrito el 25 de agosto de 2015




Nota:
En un trabajo anterior analizamos los posibles escenarios de la lucha social en el que destacamos 4 alternativas de desenlace (ver documento en http://infotesisonce.blogspot.com/2015/08/coyuntura-paro-de-los-trabajadores-los.html) Primero transcribiremos dicho segmento para, después, continuar con nuestro análisis a partir del título PARO DE LOS TRABAJADORES Y LEVANTAMIENTO INDÍGENA: EL DESENLACE.


     Los escenarios que puede desatar la coyuntura
  
     Se puede esperar cuatro escenarios de la coyuntura, que veremos uno a uno a continuación.


     1. Que las fuerzas sociales no se movilicen en la forma esperada.

     Este escenario, desfavorable para el movimiento social, es posible en la medida que las fuerzas sociales se confíen demasiado en que “otras fuerzas” sociales les darán haciendo su trabajo. Hemos observado que cuando el movimiento indígena se moviliza, otros sectores se quedan a la expectativa porque confían que esta fuerza es suficiente para lograr los objetivos; sin embargo, este importante sector social no tiene en la actualidad, la fuerza necesaria para hacerlo y requiere de la movilización de importantes sectores medios para lograrlo.
     Este escenario es muy peligroso para la organización social, un fracaso de la movilización traería consigo una gran contraofensiva inmediata del gobierno, que terminaría por desarticularla. El movimiento social debería prepararse, si esto sucediera, para un retroceso lo más ordenado posible hasta que se puedan reorganizar las fuerzas.


     2. Que el movimiento social logre posicionar un programa alternativo independiente de las clases dominantes.

     Esto significaría un empate táctico con las fuerzas del gobierno y de la vieja derecha, un proceso de contra ofensiva gubernamental, de aniquilamiento de la organización social, vendría aunque no de inmediato, dándonos tiempo para re-articularnos, el escenario de la lucha puede pasar a lo electoral. Las fuerzas de derecha acondicionarán su táctica con miras a las elecciones del 2017 y el movimiento social deberá reinventar los caminos de su lucha. El desenlace de la lucha, favorable para el movimiento social se postergaría hasta el estallido de una crisis económica, prevista en 2 o 3 años.


     3. Que la movilización social permita un golpe de Estado que derroque al gobierno de Correa y se imponga un gobierno “de transición” bajo el control de la derecha.

     Este escenario depende de dos cosas: un acuerdo (que ya está dado) entre las clases dominantes, el poder militar bajo la venia del Estado imperial (legitimidad externa del nuevo régimen) y el éxito de la masividad de la movilización social (legitimidad interna).
     Este escenario es el que tiene mayores posibilidades, pero es también muy peligroso para el movimiento social; un gran sector puede ser cooptado por el nuevo poder y a mediano plazo se verá una ofensiva contra este. Después de que el nuevo gobierno desmonte todo el aparato correista (pero no el marco legal que lo sustenta), apuntará sus cañones contra nuestras filas, utilizando los mecanismos legales y extra legales creados por Correa, que quedarían intactos para continuar con el ataque a la organización social.


     4. Que el movimiento social rebase todas las expectativas y logre derrotar al régimen.

     Este escenario, aunque es uno de los menos probables, no es imposible de que suceda. Dependerá de la masividad de la convocatoria y que el papel fundamental se desplace desde las masas espontáneas, hacia el movimiento social organizado, hacia sus organizaciones políticas, que deberán poner en juego toda su capacidad para sustentar un acuerdo que supere su fragmentación y sea capaz de remover los cimientos del régimen establecido, más allá del gobierno de turno.
     Este escenario nos obligaría a la construcción acelerada del Poder Popular desde la base social, mientras se va desmontando todo el aparato estatal del régimen.



PARO DE LOS TRABAJADORES Y LEVANTAMIENTO INDÍGENA:
EL DESENLACE




     Al momento de hacer un balance, debemos observar el carácter móvil de la lucha social, que atravesó estos cuatro escenarios en su momento y la incapacidad de entender esta movilidad nos llevó a un estancamiento que no logró un desenlace oportuno.
     En términos generales podremos decir que el Paro obrero, fue un fracaso, el Levantamiento Indígena tuvo victorias y reveses y la movilización urbana en la capital fue un éxito, aunque su potencial no fue canalizado.


     La convocatoria al Paro

     Como dijimos anteriormente, la convocatoria a Paro Nacional, se da en medio de  algunas condiciones a saberse:
-       La crisis fiscal del gobierno.
-       El agotamiento del sistema impositivo (impuestos).
-       El cansancio en muchos sectores del discurso correista y su prepotencia.
-       La necesidad de defender las organizaciones ante la arremetida del gobierno.
-       El descontento de amplios sectores de la sociedad que exigen la salida del presidente Correa.
-       Las diferencias entre los grupos de derecha (correista y vieja derecha) por conducir el Estado.

     Las condiciones de la lucha social viene desde una lenta re-composición del movimiento obrero, una re-articulación de la CONAIE como expresión de los pueblos indios y el impulso de sectores de derecha de un activismo anti correista acompañado de consignas anticomunistas.
     El libreto de las derechas está vigente, se trata de apegarse a la llamada política del péndulo, donde dos actores (bipartidismo) se turnan en el poder, aparentando posiciones irreconciliables. Hoy con más fuerza se impulsa la imagen de que se enfrentan una derecha partidocrática vieja y el "comunismo" de Alianza PAIS; el objetivo siempre será posicionar a estos dos actores para que se vayan turnando en el poder, con pequeñas diferencias de estilo, pero en el fondo, unidos por el cordón umbilical del programa económico desarrollista-neoliberal, que irá transformándose poco a poco en un programa eminentemente neo liberal.
     La democracia burguesa modernizada se expresa en un nuevo proyecto re-concentrador de la riqueza dependiente del capital transnacional, con un modelo de Estado represivo y con un movimiento social desarticulado o cooptado por el poder. El sueño de Febres Cordero de una democracia de contrainsurgencia, con un modelo concentrador de la riqueza y profundamente anti nacional se ha cumplido en nombre de la "Revolución Ciudadana". La construcción del paraíso burgués neo liberal está en marcha.
     Sin embargo, las luchas intestinas de la burguesía por "conducir" el modelo también están al orden del día, los intentos desestabilizadores desde la vieja derecha coinciden con el ascenso de la lucha social, el escenario preparado para un golpe de Estado se desarrolla en buenos términos cuando el Levantamiento Indígena es convocado y un acuerdo entre la burguesía, la embajada norteamericana y el alto mando militar se apresta a ejecutarse, la condición esperada es que el movimiento se desarrolle con mucha fuerza tres días consecutivos en la capital y entonces, vendría lo "inevitable", un golpe de Estado que posicione un gobierno "civil" de transición hacia un gobierno de esta derecha en forma permanente. La transición sería un espacio desde donde se neutralizaría el aparato correista sin desarmarlo, pues su infraestructura es necesaria para golpear de forma quirúrgica a la izquierda y al movimiento social. Una limpieza rápida para transitar al nuevo gobierno “pacificador”.
     El cálculo de este escenario se dio, por el conocimiento inicial que maneja tanto el gobierno como las fuerzas de la vieja derecha, de la real incidencia de un movimiento social débil que cuenta con un frente obrero débil orgánica y políticamente, un movimiento indígena desarticulado por el aparato gobiernista y un movimiento urbano que se mueve sólo espontáneamente en la capital, mientras que en el resto del país es poco combativo.
     Sin embargo, no entra en cálculo la capacidad regenerativa que tiene el movimiento indígena, cuyos dirigentes son removidos constantemente, más aún cuando se asume posiciones de lucha. El llamado de la CONAIE contiene una fuerza moral y política suficiente para re-articular al movimiento y la predisposición a la lucha se establece cuando el rico diálogo bases-dirigencia se establece. Aquí existe una gran base social descontenta, que cuando desaparece el brillo de los espejos del poder, puede mirar con claridad el trasfondo de la política gubernamental.
     Sin embargo, no podemos obviar que existieron muchos errores como la improvisación del Levantamiento con la ausencia de diálogos previos con la base y la inexistencia de una estrategia de Levantamiento. Ni las bases, ni las fuerzas políticas que actuaron estaban preparadas para el enfrentamiento y hubo dubitación en los objetivos de la movilización, lo que llevó a muchos grupos urbanos a la decepción.
     El Levantamiento inicia con la pretensión de establecer un programa propio en la agenda social de la lucha y con la necesidad de re-articular al movimiento, los cálculos de la dirigencia están en fortalecerse con el Paro obrero, que no se dio nunca y en el ascenso de la lucha de las clases medias quiteñas. Como vemos, se desarrollaban el segundo y el tercer escenario (mencionados arriba) al mismo tiempo. Las posibilidades para el escenario del golpe de Estado se desarrollaban acorde al plan de la derecha, mientras el movimiento social iba posicionando su programa y re-articulando sus fuerzas, aunque en un principio inicia débilmente.
     El logro primario de este Levantamiento es que se establece una confrontación a tres ases, donde están las fuerzas de la vieja derecha, la nueva derecha correista y un movimiento social re articulado. A diferencia de Venezuela, donde la ausencia de organización social independiente coloca al pueblo detrás de las consignas y grupos de derecha, aquí el pueblo puede ser conducido desde una izquierda que hace esfuerzos por recomponerse.


     La re-composición del movimiento social y las dubitaciones de la dirigencia

     La convocatoria a Levantamiento adquiere dimensiones especiales con enormes simpatías en la clase media de todo el país, que hace un bocinazo al paso de la Marcha Indígena con que inicia la lucha. Aquí se hace presente el primer escenario, cuando los habitantes de las ciudades aplauden el proceso de Levantamiento, apoyando con víveres y vituallas, pero sin incorporarse. Creen que la fuerza indígena es suficiente para derrocar al gobierno y trasladan toda la responsabilidad a los sectores urbanos de Quito para fortalecerlo. Esta inmovilidad permitió que se muestre un Paro Nacional débil y que el gobierno pueda concentrar sus pocas fuerzas militantes y una gran fuerza represiva en la capital.
     Por su lado el movimiento indígena va reaccionando de menos a más. Empieza por cuestionar a sus dirigencias locales comprometidas con el gobierno, superándolos, removiéndolos (como en Ambato) u obligándolas a sumarse a la convocatoria, a la movilización. Su lento despertar hace que en unas zonas se agudice la lucha y se agote, mientras en otras va recién incorporándose. Muchos sectores se unen al Levantamiento mucho después de la fecha convocada. Sin embargo, en el sentir de lo profundo del pueblo, se rompe para siempre cualquier vínculo, o nexo, o simpatía que pudiera haber con el régimen. El Levantamiento se adentra en la mente y en los corazones de la gente, que llegan a identificar de inmediato al enemigo próximo, que es el gobierno de Correa.
     Para el día 13 de agosto, la marcha en Quito se desarrolla de forma espontánea con la incorporación de más de cien mil quiteños a las calles y aunque en el resto del país la movilización urbana es débil y la movilización rural está en lento ascenso, las condiciones para pasar al cuarto escenario se van dando.
     Allí viene la respuesta de un gobierno debilitado (que no duda en implementar la represión masiva) frente a la opinión ciudadana; pero en medio de aquella realiza una intervención quirúrgica encarcelando durante dos horas al dirigente Pérez, a la esposa de éste y a Quishpe. Muchos creen que en esas dos horas se les amenazó de muerte y por ello, asumen tímidamente la dirección del movimiento posteriormente.
     Recordemos que, posiblemente por estrategia, los dirigentes de la CONAIE mantuvieron un discurso ligado a la plataforma de lucha en forma inicial, sin exigir la salida de Correa, pero en sus discursos se decía con claridad que si el pueblo exige, debería irse el gobierno, esto era para nosotros la preparación de un cambio de consigna, si las condiciones para tomarse el poder se desarrollaban. Sin embargo, el discurso no cambia y luego del encarcelamiento se vuelve aún más timorato. Ya se habla de que no se quiere desestabilización, de que se quiere que Correa termine el período o de que en las marchas se cogerá a los encapuchados y se los entregaría a la las autoridades, tal como lo insinuó el gobierno.
     Sin embargo, las masas urbanas exigen la salida de Correa, estableciéndose un gran desfase entre el pueblo movilizado y su dirigencia; la dirigencia cambia de rumbo la lucha, priorizando la defensa de Manuela Picq, quedando los objetivos generales de la lucha en segundo plano, lo que debilitó políticamente a la movilización.
     Por su lado, la derecha mira con mucha precaución las cosas, asustada frente a la rápida re-composición del movimiento social, cree que no es prudente ejecutar el golpe de Estado, entendiendo que en la ciudadanía no encontrarán en esos momentos el apoyo necesario para sostenerse, por la masividad de la movilización social y por el contenido de la lucha. El tercer escenario se va desvaneciendo y el cuarto empieza a aparecer, aunque las condiciones para sostenerse en el gobierno si se lo consiguiera, son inciertas; por la carencia de un proyecto de poder alternativo se convierten en el límite real del movimiento.
     Para el gobierno y para las fuerzas sociales, esta confrontación termina con un empate de fuerzas. Correa ha caído notablemente en la aceptación popular, el miedo a la represión se ha ido disipando, las bases sociales en especial del poderoso movimiento indígena se han reestructurado y, a nivel internacional, el correismo es desenmascarado. El empate se da por la disminución de la influencia social del gobierno, y por un ascenso del  movimiento social.
     La presencia de una gran cantidad de detenidos que se verán sumidos en el odio correista y en la inexistencia de logros en las reivindicaciones concretas son derrotas parciales del movimiento social, aunque el desenlace de la lucha aún no está escrito.


     ¿Y ahora qué?




     Las posibilidades de una contraofensiva gubernamental están limitadas debido a este empate temporal, aunque buscará por todos los medios recomponer sus fuerzas y debilitar las del pueblo. El primer paso será una guerra mediática para desestimar los alcances de la lucha, sorprender a sectores que son débiles, aunque tuvieron simpatías por el Levantamiento y hacerlas volver al corral correista. Pero también la propaganda y las exageradas sanciones a los presos políticos serán usados como medios de disuasión a la población frente a las amenazas de la continuidad de la medida.
     Una nueva etapa de corrupción de dirigencias, de obra social a destiempo, de guerra psicológica y de represión selectiva se acerca (ya empezó en Zamora con la movilización de los mineros), mientras se busca desesperadamente fondos de préstamos extranjeros y reducciones presupuestarias para enfrentar la crisis fiscal, ya que nuevos impuestos a la población no se pueden implementar porque desatarían nuevamente la ira popular. El país camina hacia una crisis económica y política cuyo desenlace dependerá nuevamente de la opción que seamos capaces de levantar.
     Frente a esta realidad, las tareas del movimiento social son:
     a) Preparar una nueva ofensiva, mientras se va desarrollando medidas de cerco y hostigamiento al poder sin darle descanso.
     b) No bajar las banderas de la lucha en ningún momento porque estamos en una guerra de posiciones que requiere la alerta general.
     c) Utilizar las formas más diversas y creativas de golpear, sean estas pequeñas o grandes. Educar al pueblo en la lucha permanente es la tarea actual.

     Pero las luchas no necesitan solamente la fuerza, es necesario darles un contenido real. Debemos decirle a la sociedad con absoluta claridad que el movimiento social regresará en una nueva ofensiva, con mayor preparación y con el objetivo de derrocar al gobierno. Ya no caben consignas intermedias que pudieron ser necesarias en la anterior movilización. El pueblo luchará valientemente si el objetivo es claro. El pueblo no debe tener ni una duda de que el gobierno caerá al calor de su lucha.
     Por su parte, los sectores populares deben aprender de la lucha rediseñando las formas organizativas y métodos. Cada sector debe saber con claridad cuál es su parte y responsabilidad en esta nueva etapa de lucha: conocer el terreno, desarrollar acciones planificadas y acciones espontáneas que consoliden su fuerza.
     Conocemos al enemigo, sus fortalezas y debilidades, y aprendemos a luchar contra él. Si su estrategia es encerrarse en un gran perímetro represivo alrededor de una base social de empleados públicos, poco combativos, atemorizados y muchos de ellos descontentos porque van obligados, entonces deberemos establecer un cerco al cerco y en poco tiempo la presión en esa masa social hará implosionar el cerco represivo.
     Se debe impulsar a la clase media de todas las ciudades a que asuma su parte de la lucha, haciéndola entender que sin su participación el gobierno podrá cercar y arrinconar a la población quiteña. Es necesario que el gobierno disperse sus fuerzas.
     Se debe potenciar el diálogo entre pueblo y fuerzas armadas; sabemos que en las filas de éste existe enorme descontento con el gobierno y que pueden jugar un papel neutral en el desenlace; pero ello dependerá también de la claridad de la propuesta.
     La izquierda, sus intelectuales y sus organizaciones deben ser muy realistas y creativas al momento de impulsar la propuesta de un nuevo poder, deben acentuar los procesos de unidad y deben compenetrarse aún más con el movimiento social.
     El pueblo, sus fuerzas sociales y políticas deben adentrarse en la construcción del poder paralelo desde abajo y hacia arriba. Así, la hora de la construcción del Poder Popular se acelera, y las posibilidades están abiertas.