TESIS 11

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martes, 13 de octubre de 2015

OPINIÓN: La importancia de la cultura en la estrategia hacia el socialismo.



LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA EN LA ESTRATEGIA HACIA EL SOCIALISMO


Por Astor Vitali



MOISÉS de Frida Kahlo


     El aprendizaje mayor que podemos extraer de las revoluciones del siglo XX es de orden estratégico y es el de la importancia de la cultura como factor determinante. Archisabido es que la revolución no se puede legislar ni decretar. Es decir, no se puede organizar ni sostener un proceso revolucionario a través de meros enunciados y normativas. Los problemas de la subjetividad y de la conciencia constituyen la mayor dificultad en la construcción, continuidad y profundización de los procesos revolucionarios.
     Las experiencias de lucha en distintos lugares del mundo llevaron a hacerse del poder político a fuerzas de izquierda y en ocasiones a la conducción de un Estado de transición al socialismo por la vía de las armas y de las urnas. Sin embargo, vamos a sugerir que el problema de los revolucionarios y las revolucionarias no reside centralmente en cómo tomar el poder. Este problema, el de la toma de poder, no nos ocupa en el presente artículo más que colateralmente por lo que sólo dejaremos sugerido que la debe planificar cada pueblo según su estrategia y táctica en función de la historia particular y condiciones objetivas y subjetivas.
     El problema central de los revolucionarios y las revolucionarias (derivado de las experiencias del siglo pasado) reside en cómo profundizar la revolución y el socialismo una vez con el Estado (confrontando con el poder de la clase antagónica) entre manos (En rigor, la idea central de la cultura como factor determinante de cambio social no excluye a las corrientes que no buscan el Estado como herramienta de transformación).
     El proceso de construcción de socialismo más largo que tuvo el siglo pasado atravesó, como es evidente, ese problema. La acción revolucionaria incluyó (virtud de aquellos revolucionarios y aquellas revolucionarias) vasta producción teórica y trabajo de educación del pueblo ruso mayormente analfabeto. Sin embargo, ante la necesidad de hacer efectivo el socialismo en materia económica en un país devastado y frente a la guerra imperialista, los soviéticos constituyeron su política mayormente en base a la coerción y el control. Sin perjuicio de las iniciativas de educación política.
     Obviamente el uso de la coerción, el control y la represión es necesario en un Estado socialista del pueblo para defenderse de los ataques de las burguesías y subclases aliadas (vernáculas y transnacionales). Pero ¿qué sucede, por caso, cuando un gobierno es obrero y campesino y esa clase trabajadora, que puede acceder a los medios de producción, defiende la propiedad individual y no colectiva? Hacemos referencia, a modo de ejemplo, a los debates por el problema de la tierra en Rusia. ¿Qué sucede cuando se vence al Zar y todos los nuevos acuerdos sociales están por hacerse, si objetivamente se derriba un régimen pero no la subjetividad que lo sustentaba? Si el Estado socialista decide un modelo económico y, para evitar el hambre y el derrumbe económico determina sostenerlo utilizando la coerción como herramienta allí donde se presenta resistencia ¿Cuánto resiste un pueblo trabajando a punta de pistola o entregando parte de su cosecha bajo amenaza? ¿Cuánto tardan en derrumbarse los muros de esa edificación política, económica y cultural? Aparece aquí el problema de la cultura, la conciencia y la subjetividad como factor determinante nuevamente.
     El Estado socialista aspira a la destrucción de las relaciones sociales capitalistas (“extinción” del Estado proletario en palabras de Lenin. Éste diferencia la necesidad de “destruir” el Estado burgués y cómo se “extingue” el Estado proletario). Sin embargo, con este objetivo de destruir las relaciones sociales capitalistas, el Estado socialista tiene miles de vías y algunas conducen a la bancarrota (económica, ética y cultural), a reforzar la subjetividad individualista y capitalista.
     Podemos y debemos utilizar la fuerza contra los enemigos de un Estado socialista, ya que el imperialismo (en el sentido de la definición leninista) utilizará, como es obvio, fuerzas visibles y soterradas dentro y fuera de cada país que intente que el poder pase el pueblo. Sin embargo, ¿debe utilizarse la fuerza contra sectores del pueblo, parte de las clases subalternas, que ofrecen reacción a la transformación social?
     Propongo intentar una respuesta con otra pregunta: si el Estado socialista es del pueblo ¿por qué el pueblo reaccionaría negativamente a sus políticas?
     Aquí tenemos otro problema y otro aprendizaje de vital importancia extraído de los procesos revolucionarios del siglo XX: un Estado que se autodenomine socialista debe aspirar al mayor grado de participación popular y empoderamiento del sujeto de su revolución , de lo contrario, no es un Estado del pueblo , sino un Estado que enuncia el socialismo pero practica y replica las formas de gobierno burguesas.
     ¿Dónde reside la importancia de la cultura respecto de este asunto? Bueno, en casi todo. ¿Qué cultura forma y hacia qué subjetividad lleva un modelo Estatal donde el trabajador y la trabajadora (el sujeto revolucionario) no se sienta parte activa del proceso o tema que una fuerza superior (el Estado que debería ser suyo) utilice la fuerza contra él porque en algún lugar alguien decidió algo de lo que no es parte? Si el pueblo no es parte integrante del Estado socialista, su subjetividad le indica que hay un otro que lo sigue subyugando y disciplinando, que ahora se llama Estado socialista, pero que lo excluye igual que el anterior Estado. Tampoco siente –con justicia- que sus actos tengan responsabilidad en ese “socialismo enunciado”.
     Es un debate complejo. Sin embargo, podemos aplicar esta mirada también al desarrollo y prácticas de las organizaciones del pueblo. Haciendo un repaso sobre la vida normal de sindicatos, partidos políticos, bibliotecas, organizaciones barriales, no resultará costoso observar las dificultades existentes respecto de la participación popular. Claro que hay muchos motivos por los cuáles explicar cada una de las experiencias en particular. Sin embargo, una vez más, los aspectos culturales y subjetivos son determinantes.
     En torno de las organizaciones sociales hemos visto crecimiento y decrecimiento numérico. Pero éste está estrechamente vinculado a la necesidad de las organizaciones de dar respuesta frente a crisis de carácter económicas y frente al horror del hambre y la pobreza espiritual. Sin embargo, ¿esas organizaciones han logrado objetivos de trasformación en la subjetividad y modificaciones culturales en relación a la lucha anticapitalista? –No más o menos neoliberal, sino anticapitalista a secas-. ¿Han comprendido quienes saciaron su hambre la importancia de la organización contra quiénes sumieron a millones en la miseria y la naturaleza sustancial del sistema que ayer los llevó a la pobreza extrema, hoy utiliza su fuerza de trabajo en un marco de precarización y mañana los volverá a desechar cuando el paradigma económico internacional se transforme?
     Las prácticas culturales de las organizaciones del pueblo son embrión de otra existencia social posible (frase repetida hasta el cansancio). Las organizaciones sociales deben intentar denodados esfuerzos en que sus prácticas sean autocríticas y logren el mayor grado de pensamiento y acción contra hegemónicas. La democracia real debe reemplazar a la formal. Las decisiones colectivas y la responsabilidad colectivas.
     Decimos democracia real y afirmamos con esto la necesidad de formación de intelectuales orgánicos en el sentido más profundo del término: personas capaces de desarrollar ideas y prácticas de clase en la situación que les toque. Cuadros políticos integrales con capacidad de acción autónoma en el marco de la estrategia general. No hablamos aquí, entonces, de referentes de escritorio que conduzcan a la clase. Tampoco denostamos el trabajo intelectual, tan necesario como el manual.
     Sobre los partidos políticos también (y tal vez sobre todo) cabe este análisis. ¿Cuántos cuadros de las organizaciones políticas anticapitalistas están formados para la conducción política en este momento histórico? ¿Qué aprendizajes plasmados en construcción teórica para la acción política estamos esbozando? ¿Cuál es la subjetividad respecto de la responsabilidad del trabajo sostenido, el estudio continuado de realidad, la acción política responsable hacía las resoluciones estratégicas?
     Si el Estado se declama socialista (así como las organizaciones que van forjando la lucha anticapitalista) y sólo tiene carácter representativo, no detenta poder real para confrontar al capital, ya que no está el pueblo organizado como sustento, motor y cuerpo orgánico, que es la única defensa de un proceso revolucionario y posibilidad de que no se estanque por caminos burocráticos. Y este es un problema de concepción ideológica y de la cultura de las organizaciones. Sobre estos aspectos volveremos al final del artículo.


 REFORMA EDUCATIVA Y VOTO UNIVERSAL de Miguel Alandia


     Todo el poder a los soviets

     Lamentablemente la izquierda formal utiliza viejas recetas basadas en consignas que, en su momento, no fueron esquemas cerrados sino precisamente articulaciones en función de realidades particulares. La lectura de los clásicos del marxismo arroja como corolario general que cada proceso revolucionario y cada gran dirigente hizo sobre la realidad que le tocó actuar una lectura diferente. Hacer del marxismo un cuerpo único donde “Lenin completa a Engels y Engels a Marx” (y las conjugaciones que gusten según la corriente que adscriban) sólo confunde y colabora con una suerte de seguridad pseudo teórica que deviene comodidad contrarrevolucionaria.
     Lenin discute con Marx y con Engels. En rigor, Lenin saca conclusiones distintas del proceso que le toca vivir, simplemente por las modificaciones materiales y culturales que analiza en su momento y contexto.
     ¿Era la Rusia zarista casi sin desarrollo de clase obrera el lugar esperado por Marx y Engels para el despliegue de un Estado socialista o correspondía esta experiencia a los países industrializados con desarrollo de burguesías? Lo que diferencia a los clásicos de los textos inútiles y banales es el rico diálogo de lecturas, de ninguna manera la confección de reglas.
     Todo el poder a los Soviets es la consigna establecida por Lenin para esa Rusia en ese momento del desarrollo de lucha de clases (diferente a la Europa donde se desarrollo gran parte del pensamiento marxista con el que dialogó). Lo que subyace como idea de poder en consigna es claro: no se trataba de que los asientos de las oficinas estatales pasaran de ser ocupadas por políticos burgueses a políticos socialistas. Se trataba de un Estado cuyo poder residiera en la organización de los trabajadores y las trabajadoras (de la ciudad y del campo).
     El poder popular no es una receta. Es una condición necesaria para no caer aplastada la revolución tras la reacción inmediata que genera en cualquier parte donde se produzca. También para confrontar con el riesgo de burocratización latente en cualquier proceso.
     Lo que constituye una receta es proponer la dictadura del proletariado a secas en cada lugar y en cada momento histórico como si no hubiera modificaciones en la organización internacional del trabajo, en la composición social de cada país y en la subjetividad de las clases subalternas (y estrategias diferentes de las burguesías). La vieja idea de que la realidad se ajuste a las resoluciones congresales en lugar de hacer trabajo responsable en torno al análisis de la realidad para ajustar la fuerza revolucionaria a las necesidades que demanda la etapa de la lucha de clases en la que actuamos.
     ¿Cómo se construye poder popular sin la preparación subjetiva del pueblo para ejercerlo. Cualquier izquierda que llegue por la vía que fuere a ejercer un gobierno, podría decretar que a partir del día que asume el pueblo adopta el socialismo. Esto no hará que el pueblo cambie repentinamente, como una prenda, toda una cultura y subjetividad capitalistas e individualistas el día del decreto. Más bien es probable que, librado de viejos yugos, diferentes sectores sociales busquen nuevos privilegios que devengan nuevos yugos.
     La batalla ideológica y cultural adopta vital y necesaria importancia en cualquier proceso revolucionario. En otras palabas, podremos construir una superestructura socialista en un año. Pero sin modificaciones culturales profundas, en el mediano o largo plazo, por más coacción aplicada, la cultura hegemónica de la vieja clase romperá los muros del nuevo Estado.


     El rol de las organizaciones del pueblo

     
LA REVOLUCIÓN de Miguel Alandia


     Las fuerzas revolucionarias del mundo sufrimos una derrota histórica devastadora. No sólo alcanza para adquirir dimensión de la tragedia el hecho de mencionar que nos vencieron. Para restablecer las nuevas herramientas de lucha es necesario sincerar cuáles fueron los errores que contribuyeron al fracaso. En otras palabras, no sólo se cae porque el adversario es más fuerte sino por errores propios.
     Una mirada transparente del estado de situación incorpora necesariamente la lectura de la situación subjetiva. Es menester preguntarse ¿qué es de la vida orgánica de la clase obrera en la situación actual? En otras palabras ¿cuál es el rol de las organizaciones del pueblo?
     Dada la extensión de este artículo vamos a limitarnos a un breve recorte de la experiencia Argentina. Todavía hay organizaciones políticas de izquierda que evocan la crisis de 2001 como un momento de ruptura con el sistema. Si bien es cierto que se modificó el sistema político dada la actual situación de un polo de centro (que se atribuye la centro izquierda) y un polo de derecha (que se atribuye el centro) cuya organización atraviesa los partidos tradicionales en lugar de turnarse en la gestión de la administración del Estado burgués, no es cierto que los intereses capitalistas se hayan puesto en riesgo.
     Más bien, por el contrario, los gobiernos que administraron el Estado en los últimos años allanaron el camino para sostener viejos negocios y crear nuevos.
     En el contexto de la crisis de 2001 se puso a prueba la capacidad de articulación de la izquierda argentina (toda la izquierda argentina, no sólo la roja) y los resultados son evidentes. Descontando del análisis el heroísmo y la valentía de quienes entregaron sus vidas en la convicción de la lucha del pueblo, es preciso reconocer la total incapacidad de las organizaciones populares de accionar por una vía no capitalista.
     La reconstrucción de la gobernabilidad vino de la mano del Partido Justicialista auxiliado del conjunto de organizaciones que asistieron a “salvar la gobernabilidad” por derecha, es decir, por la vía capitalista.
     ¿Es que las organizaciones forjaron una lucha por el socialismo y perdieron la pulseada? Las organizaciones populares dieron batalla con total entrega en el marco de la represión desatada por el Estado. Sin embargo, lo hicieron carentes de una ofensiva política con agenda propia. Esto no es novedoso.
     Pero ¿es que las organizaciones populares tenían en agenda una salida anticapitalista?
     Parte del reconocimiento de la derrota debe contemplar la conciencia de la victoria del enemigo en la construcción de hegemonía cultural. La colonización ideológica fue planificada y los efectos son visibles con crudeza desde hace algunos años.
     La derrota cultural se expresa en la observación de las aspiraciones de las organizaciones del pueblo. ¿Cuál es el rol de las centrales obreras? ¿Qué discuten los profesionales de nuestro país? ¿Dónde se forman los principales cuadros de la clase? ¿Qué discuten los trabajadores y las trabajadoras?
     Responder a estas preguntas animándose a advertir la aridez a la que nos exponen las respuestas ayuda a comprender la importancia de la cultura en la estrategia hacia el socialismo.
     Sintéticamente y de manera incompleta, la lucha cultural hace referencia a la masivización de la conciencia de las clases subalternas, a la clarificación de los métodos que necesita el pueblo (establecido por aprendizajes históricos), al conocimiento del devenir histórico de los trabajadores y las trabajadoras, pero sobre todo, no sólo hace referencia a las ideas o aspectos ideológicos sino fundamentalmente a las prácticas. La batalla cultural no es sólo la batalla de ideas sino de ideas y prácticas concretas.
     Si las organizaciones barriales se limitan a administrar la pobreza y no cuestionan la sustancia del sistema que genera las desigualdades que combate; si las organizaciones sindicales discuten sólo salario en mesas técnicas (porque ya ni paritarias) y no cuestionan el sistema que los explota para sumirse como sujeto político transformador; si los y las profesionales se preocupan por mejorar sus servicios y no asumen el poder que implica su capital simbólico adquirido por la posibilidad de acceder a conocimientos gracias al trabajo social; si los y las artistas hablan con necesaria belleza de otro mundo pero no se asumen así mismos como trabajadores de la cultura y con ello parte de la clase; si la dirigencia política de la clase se desvive por responder a coyunturas contra el pueblo de la mejor forma posible pero no revisa la necesidad de esbozar con claridad una mirada estratégica para los desafíos de este siglo asumiendo los aprendizajes del anterior ; si todo esto ocurre así, difícil es pensar que no repetiremos viejos errores sobre nuevos problemas, y con ello, que la sangre derramada haya sido en vano.



miércoles, 7 de octubre de 2015

FEMINISMO: 2015: LOS FEMINISMOS, LAS CRISIS Y LOS REENCUENTROS.



2015: LOS FEMINISMOS, LAS CRISIS
Y LOS REENCUENTROS


Por Alba Margarita Aguinaga Barragán[1]
06 de Octubre 2015






     1.- El feminismo dentro del estado

     El feminismo que hace parte de la institucionalidad estatal desde hace más de 20 años, ha ayudado a detonar cinco áreas importantes:

     a.- En la vida económica, apoyando a incluir la lucha de género para que las mujeres accedan al mercado laboral y se refuerce o se incremente la fuerza de trabajo femenino porque sea visibilizado, incluyendo derechos en la feminización de la pobreza, la feminización de la mano de obra, la feminización de las áreas rurales y urbanas. Ha luchado por incorporar mujeres a estos procesos capitalistas de transformación laboral y migratoria.

     b.- Ha logrado feminizar e incorporar demandas de género en el ámbito político, público y privado, incrementar el acceso porcentual de participación electoral y de representación política femenina y feminizar los partidos políticos, los movimientos políticos. Ha logrado articular una conciencia de las demandas de las mujeres y dinamizarlas como movimiento de mujeres o como un sentir de las mujeres, como si fuera una subjetividad de la sociedad. Allí ha permitido que las voces de las mujeres puedan lograr una cierta presencia en la vida política nacional.

     La lucha por los cambios dentro de las leyes y normativas.

     c.- A nivel cultural, también se ha feminizado el campo de la cultura de la educación, no solo por la presencia en los colegios y en las universidades de una alta cantidad de mujeres, sino porque inclusive allí se ha permitido desatar cordeles de sujeción patriarcal de las mujeres cuestionando la violencia de la educación patriarcal.
     Se ha generado un proceso de pensamiento correlativo, de producción del conocimiento desde el feminismo académico y no académico, capaz de denunciar y reflexionar históricamente el patriarcado, el androcentrismo, la violencia sexual, la división sexual del trabajo, el femicidio, y mostrar la real situación de las mujeres.

     d.- Ha permitido feminizar e incluir en la institucionalidad estatal y de la sociedad, ciertos comportamiento de sentido común que ha sensibilizado a segmentos de la sociedad generando el reconocimiento específico de las mujeres, generando medidas para que las mujeres accedan a ciertas formas de vida en las que al menos hayan límites frente a la violencia.

     e.- Su continuidad histórica en consecutivos gobiernos. En el 2008, se vuelven a incluir y desagregar derechos, así como se promulgaron ciertas pinceladas de enfoque de género haciendo creer a las mujeres que había iniciado la revolución de la redistribución económica, política y cultural por ser mujeres.


      1.2.-¿Está agotada la propuesta feminista en el Ecuador?.




     Un tipo de propuesta feminista sí, desde mi punto de vista atraviesa una crisis en tanto posibilidad estratégica y opción política de cambio de la sociedad. El feminismo institucional liberal, muestra cada vez más su imposibilidad de transformar radicalmente la sociedad.
     Pero no está agotada como propuesta que puede reproducirse una y otra vez como mecanismo de inclusión de ciertos derechos o demandas disímiles en el estado y fuera de él, así esté en crisis o tenga otra faceta y una apariencia discursiva “progresista”. “redistributiva”. “desarrollista”, etcs.
     Es la crisis de la última ola feminista en tanto género para el desarrollo.
     En los años ochenta y noventa del siglo anterior, ha existido un momento de auge, de crecimiento, de impacto dentro de los estados y un avance importante en tanto ha cuestionado los roles de género de la sociedad, pero cada vez más se rebela que este feminismo ha quedado atrapado en sus propios límites y reproduce a ratos más sus límites.
     Hay una lógica circular entre las propuestas formales y la reacción perversa, que los estados van generando frente a las políticas de género, porque reproducen una mayor agresividad legitimando el patriarcado que se impone, a la vez, con mayor fuerza sobre las mujeres. El mensaje es que los estados pueden vivir en una sociedad patriarcal concediendo la mitigación de las violencias en contra de las mujeres, inclusive aplicando ciertos mínimos derechos humanos, pero no están dispuestos a asumir ninguna presión que implique un cumplimiento real e integral de los derechos de las mujeres.
     Los feminismos actuales son herederos de la lucha de la sabias feministas que empezaron este proceso en el año 80, han incorporado varios de sus avances importantes en la vida de las mujeres, ha sido importante que las mujeres puedan vivir cierto empoderamiento, cierta independencia, consciente o inconscientemente luchar por ciertas libertad y un cierto acceso a los derechos humanos.
     Así también es importante darse cuenta como si la in-completitud sin salida, es la compañía de miles de preguntas que no pueden ni serán resueltas por el feminismo institucional.
     Es acuciante decir que hay mujeres que se pasan tratando de salir de la violencia física veinte años y luego, todas las violencias sexuales, verbales, psicológicas siguen impregnadas en sus cuerpos hasta su muerte.
     Mujeres que en sus relaciones afectivas, encuentran los topes del poder patriarcal en la incapacidad de fracturar esta estructura; mujeres que siendo liberales o no, tienen las marcas del trabajo sobre-explotador, de la intensa carga global de trabajo y las afectaciones afectivo sexuales opresivas que reaccionan con brutal violencia al gramo preciado de libertad que las mujeres practican.
     Hay una dimensión epistemológica del feminismo que muestra que la existencia de las relaciones de opresión no cesan, por la incapacidad de transgresión del sujeto que trata de escapar de sus opresiones sin lograr trastocar los motores de la reproducción social dominante.
     La crisis del feminismo como propuesta dentro del Estado, es la muestra más visible de los límites de ese tipo de feminismo. Y desde el 2008, su reciclaje. Es esta forma de mitigación que también se muestra en este gobierno muy a la “maldita sea”, “de mala gana”.
     La pregunta es si realmente el feminismo de algunas feministas del estado o de las promulgas de género gubernamentales se pueden calificar de un “feminismo progresista”. En tal caso el modelo de las mitigaciones para las mujeres es su continuidad histórica.
     Desde hace varios años es un modelo que muestra una dificultad estructural en tanto transversalización y en tanto propuesta de cambio de la violencia que viven las mujeres o de los básicos patrones culturales aunque mantenga el discurso de la erradicación de las violencias.
     Sigue las dudas pertinentes: ¿Qué nos ofrece el feminismo institucional, qué alcances puede tener y qué va a permitir para la vida de las mujeres y de los hombres?. Es precisa su renovación, ¿desde qué lógica?.





      2.- Los otros feminismos:
    
     Hay que ubicar varios momentos históricos, desde inicios del 2000, se repiten los mismos patrones de autoformación y de resistencia en las mujeres populares, que tienen algunas diferencias a las formas de respuesta de los feminismos en los años noventa, por eso se los agrupa de esta forma:


     2.1.- 1998 – 2008

     La aparición masiva de las organizaciones de mujeres populares rurales y urbanas, diversas, incorporando el género y el feminismo dentro de sus procesos. La presencia de mujeres no organizadas, artistas, académicas, manifestándose en defensa de las mujeres desde el campo de “lo social”.
     En mayor o en menor medida, reivindicando derechos propios o reivindicando como propios los derechos de las mujeres más afectadas por el sistema capitalista, patriarcal, racista, exigiendo los derechos de la naturaleza tanto como democracia, participación política y la defensa de la vida de las mujeres y sus familias como objetivos propios.
     La propagación del pensamiento feminista desde lo social a lo político, en dimensión, en capacidad de denuncia, en acercamiento a otras mujeres, en la capacidad de negociación colectiva de exigencia hacia los hombres, la aproximación de hombres a las prácticas de género y del feminismo como un aspecto de su vida.
     Es como el fenómeno de la expansión política, social e ideológica que se abrió para llegar donde a veces no se alcanzaba a mirar.
     La mayor característica de este momento fue la radicalidad, la crítica al modelo neoliberal y patriarcal, las aspiraciones de cambio de las mujeres, el colocar el punto de cuestión en otro lugar que no era si luchan por las demandas dentro o fuera del Estado, sino por evidenciar que la violencia es responsabilidad de las estructuras, la dominación, la sociedad.
     El otro aspecto clave para este cambio, fue el reconocimiento, y la movilización desde fuera del Estado, fueron los otros feminismos que proponen destruir al capitalismo y al patriarcado, cambiar de cultura. Hablar desde distintas voces y reconocer que las mujeres tiene vivencias específicas, diversas.
     Se hacen cambios en la normativa constitucional (2008) y a la presencia de las mujeres en los procesos locales, gubernamentales y sociales, pero se mantiene la crítica radical al sistema.
     Se amplía la presencia del feminismo como una identidad urbana y rural, que no siempre es de todas las mujeres ni tiene por qué serlo. Hablar del deseo, del ser sujetas, de la palabra propia.
     Pero hay una fuerte cercanía existencial del feminismo a las organizaciones de mujeres populares, cuyo tejido social se había extendido por todo el país.
     Ese sentir del pensamiento que emerge por las mismas mujeres. Esa reafirmación de la autonomía como una bandera de lucha que privilegia las libertades para las mujeres. Libertades políticas, sexuales, económicas, culturales.
     La apertura a las autonomías frente a las opciones sexuales, de clase, raciales, etc.
     La enunciación de la soberanía del cuerpo como espacio de lo propio, de lo que se moviliza sin permiso, lo que permite a las mujeres decidir ante la reproducción de la especie y de la vida.
     Creo que la ratificación de los derechos humanos en el 2008 y la desagregación de los derechos a los largo de la normativa constitucional, muestra ese proceso. Sin embargo, en los derechos sexuales y reproductivos no logró captar el avance y la radical que existía en lo social.
     Se abren dos procesos significativos: la lucha de género que en la institucionalidad posiciona la redistribución del desarrollo capitalista y el acceso de las mujeres a una mayor posibilidad de acceso al desarrollo, pero esta idea del “progresismo de las mujeres y de las feministas”, se quedan en ideología y en la norma antes que en los cambios prácticos reales. Y el otro proceso, el reagrupamiento de las mujeres populares y diversas, por fuera del estado.
     Evidentemente el estado patriarcal fue prácticamente intocado, en el 2008, el paso siguiente del gobierno ha sido actuar como el “mal marido”, que maltrata a las mujeres para volver a someterlas a las estructuras de opresión.
     Nuevamente los límites de la propuestas “progresistas” del feminismo quedaron atrapados en los límites del Estado. Fue un momento de inclusión de demandas en la institucionalización. Pero ya luego, la ejecución de estas demandas en la relación estado mujeres y feminismo, es donde se mostrará justamente el retroceso.
     Por fuera, el feminismo popular que se busca para activar de manera conjunta.
     La crítica al modelo capitalista patriarcal y racista, y crítica a los límites del feminismo institucional, fue lo que dio a luz al feminismo popular y diverso, pero la crítica, la radicalidad discursiva sin cambios reales, también debilita los encuentros nacionales y las propuestas.
     También la relación entre lo autónomo e ir transitando en los movimientos sociales, en los que se comparten espacios mixtos permitido la emergencia del feminismo popular y diverso, solidarios pero también, llegar a segmentos de la sociedad en que las mujeres no siempre tienen una adscripción organizada.
     Sin embargo, en estos mismos campos se evidencian los problemas, los límites y la crisis de auto-constitución de los feminismo populares y diversos.



  

     2.2.- 2008 – 2014

     Este otro momento, muestra la cara más conservadora y el revestimiento de las peores formas de patriarcado que se podían esperar de “progresismo” estatal, representado por la “revolución ciudadana”.
     Nuevamente las mitigaciones que el estado acepta con las tensiones del caso, las incorporaciones que las hacen las mujeres confrontadas con las autoridades del Estado. La mitigación para las mujeres continúa, las políticas públicas que repartes migajas del crecimiento, y muestran que el crecimiento entrega pequeños aportes, mientras la mayoría de mujeres sigue engrosando la estructura capitalista y patriarcal con su trabajo, con la feminización de la sociedad ecuatoriana sin poder decidir acerca de su reproducción.
     Fue un momento de reencuentros feministas, de diálogos diversos, de solidaridades que se tejen entre organizaciones de mujeres y las feministas. Pero al mismo tiempo el momento del repliegue y la imposibilidad de hacer retroceder el conservadurismo del estado, la ofensiva patriarcal desmedida, la cristalización del modelo de la revolución ciudadana.
     Ha sido el momento de derrotas parciales, no solo en casi todas las leyes no existimos como sujeto político, sino en la imposibilidad de las organizaciones de mujeres de hacer retroceder a las violencias en contra de sí mismas. La dispersión, el desencuentro y la imposición de los particularismos humanos y políticos entre las organizaciones de mujeres se hacen visible.
     El momento de los desencuentros sobre todo luego de la derrota en el COIP (2014) y la aplicación de la política pública que ha fragmentado a las organizaciones de mujeres. También aquí el encuentro y el desencuentro con los movimientos sociales, y la dificultad del diálogo con las demandas feministas o de género de las mujeres. Pues la incorporación de las mitigaciones para las mujeres en las agendas de los movimientos sociales también son bastante evidentes. Pero no es sino un bajón productos de las dificultades propias de la emergencia:
     Se alejan las tendencias de los feminismo que trataban de dialogar y construir procesos comunes, por un lado, una tendencia de compañeras cree en la imposibilidad de comulgar con el patriarcado, por eso con la estructura que los sintetiza, pero tienen la dificultad de decir qué estado quieren las mujeres o si no quieren estado o entonces cómo sería la lucha. Recurren al Estado plurinacional, a incluir manifestaciones de rechazo y es importante, pero no se ha debatido lo suficiente con las mujeres y en las organizaciones populares de mujeres. Otras compañeras, procurar cuestionar al Estado para incluir reformando cambios de ley. Y otras, hacen ciertas modificaciones, negociando dentro del Estado alguna cosita que no moleste al presidente, sin mayor cuestionamiento al patriarcado no solo del presidente sino de todo el gobierno.
     ¿Qué sería mismo ir más allá de la mitigación para las mujeres?, es una pregunta no solo al estado, a los movimientos sociales y a las mismas organizaciones de mujeres.
     La falta de este proceso en la constitución del feminismo popular ha tenido detenimientos normales, porque necesita existir como una propuesta real, no solo discursiva e ideológica. No es suficiente una lista de demandas en una agenda política radical.
     La crítica a la incapacidad del Estado, se ha debilitado como la voz de todos los feminismos. Los feminismos tienen dificultad de diálogo y de representación, se transita en la ilusión de esperar que el estado realmente haga cambios profundos incluso para mitigar la violencia.
     La necesidad práctica de las mujeres para sobrevivir se impone en los feminismos populares, cuya composición es de mujeres precarias. Muchas han tenido que adaptarse a las condiciones de empleo, estudios, participación exigidas por el estado. Eso ha debilitado la organización de mujeres.
     Resolver la vida práctica ha sido un problema que no se ha podido resolver de forma colectiva. Las demandas de las mujeres siguen siendo tramitadas de manera fragmentada por las organizaciones de mujeres frente al estado, sin mayor diálogo por generar propuestas comunes, incluido entre las feministas. Esto había sido matizado en los años anteriores por la sororidad.
     Es cierto en el 2014, el movimiento de mujeres se debilita por los golpes del gobierno, y también se ve debilitado la posibilidad de encuentro nacional y de debate compartido entre los feminismos ecuatorianos.
     También ha influido la falta de respuesta del feminismo ante la política pública impuesta por el gobierno y la dificultad de responder en lo concreto al impacto de lo acontecido con las organizaciones por la aplicación del Decreto 16 (2013), ha medrado las condiciones de acceso de las mujeres a la política pública, fragmentación y una imposición técnica administrativa del estado sobre las organizaciones populares de mujeres.
     La burocratización técnica operativa e institucionalización de las organizaciones sociales de mujeres se profundiza y lastima el proceso que venía emergiendo desde el 2000. Por ejemplo: al eliminar el Conamu, muchas Cajas de Ahorro y crédito que son la base de la generación de un ingreso complementario para las organizaciones de mujeres se quedan por fuera de las posibilidades de acceso a la política pública.
     De la misma manera, la exigencia de ser parte del registro de las organizaciones, impone una forma de control y re-direccionamiento de los proyectos ofertados por el estado, creando una lógica de exigencia administrativa y técnica para “competir” por recursos públicos.
     La división que viven las organizaciones de mujeres a partir de la intervención del gobierno es real, y mientras sean útiles para mostrar indicadores de eficiencia, les seguirán utilizando, pues feminizar los indicadores, se ha convertido en el mejor negocio, para legitimar políticas patriarcales.
     Eso provocó todo un retroceso a la lucha por accesos económicos que agreden otras formas de organización que había logrado de a poco tener una visión más integral de la opresión hacia las mujeres y se genera un retroceso. Entre la demanda social y la intervención política que no responde a las demandas de las mujeres.
     Aunque este momento ha sido de reafirmación de conservadurismos, también han estado presentes las luchas de las mujeres. La crítica se mantenía. Se participó en las movilizaciones más significativas desde 2010 al 2014.
     Se construyeron espacios para exigir que se incluyan las propuestas de género en las leyes. Se realizaron luchas por la solidaridad con las mujeres criminalizadas por el gobierno que incrementó la represión en contra de las mujeres que se oponían al gobierno. Se propuso construir un feminismo en resistencia que nos colocará ante las debilidades del estado. Se generaron procesos de capacitación.


      2.3.- 2015: Crisis y reencuentro:




     Para el 2015, luego del 2008, de la Constituyente, poco o nada se ha visto de avance en las problemáticas de género.
     Tres leyes tienen algo de género de entre más de 80 leyes aprobadas en la Asamblea Nacional, mientras existe un porcentaje mayor de asambleístas y una comisión de parlamentaria por los derechos de género y tres mujeres que “dirigen” la AN, que prácticamente dan cuenta de que incluso las mitigaciones para las mujeres son tan mínimas.
     Sigue existiendo realidades incontrastables: en 1998, el porcentaje de violencia en contra de las mujeres indicado por la ex Conamu fue del 68,75%. ¿Por qué luego de más de 10 años, el porcentaje se mantiene y en algunos tipos de violencia más bien han aumentado o se ha mostrado todavía más aun lo que en el 98 no era posible cuantificar.
     Este gobierno es incapaz de ubicar la realidad de las mujeres y preocuparse de generar cambio reales, pero también son los límites de los feminismos.
     Varias agresiones provocadas por funcionario del gobierno, como Alexis Mera, el Presidente de la República, el Plan Familia, las desacertadas y machistas declaraciones de algunas asambleístas, provocan una reacción en torno a la manera de referirse a las mujeres, al discurso público, al conservadurismo, a la represión a la soberanía del cuerpo.
     Las feministas se repliegan a los movimientos más grandes, caminan sostenidas por reflexiones y dispersas en las respuestas al estado, tratando de mantener activa una cierta presencia y retomar desde las movilizaciones un proceso que ayude a procesar la dispersión, pero los golpes del gobierno obligan a alejarse del espacio natural que son las organizaciones de mujeres.
     La presencia feminizada de las movilizaciones con todo tipo de demandas y la presencia feminista fue constante, porque la afectación del modelo correísta hacia las mujeres, es muy fuerte, pero hay dificultades de encuentro organizativo conjunto.
     Al cabo de un año, ha sido posible generar algún tipo de reencuentro entre las feministas y a volver a tener un cierto nivel de reencuentro político. El movimiento indígena y la solidaridad con las mujeres indígenas presas, así como el sostenimiento en las marchas han permitido un espacio de confluencia que puede ser aprovechado.
     Pero también la persistencia de los movimientos locales autónomos de mujeres en Machala, Loja, Bahía de Caráquez, Sucumbíos, siguen insistiendo en luchar en contra de las formas de violencia.
     En las últimas movilizaciones, la demandas de los derechos sexuales y reproductivos se ha colocado en la resistencia práctica, acepten o no los movimientos sociales y la sociedad. No solo es el Plan Familia. Los conflictos en torno al trabajo, a la naturaleza, a la vida, el derecho al placer, el derecho al aborto, son demandas que requieren ser debatidas, pero es que son un conjunto de demandas expresadas por las mujeres.
     Lo que muestra este último año a los feminismos populares es que no es suficiente reconocerse diversas, no es suficiente hacer parte de la dirección colectiva de los movimientos sociales, no es suficiente feminizar una marcha y tener una agenda autónoma. ¿Cómo se logra que exista una relación que no solo feminice sino revolucione?. Feminizar sin emancipar, reactiva a otras caras de la opresión.
  

    2.3.1 El objetivo de los feminismos es feminizar o emancipar?.




     Uno de los efectos de vivir el feminismo es feminizar la vida, existen reconocimientos en la práctica, pero el objetivo del feminismo es transformar, transgredir, cambiar, a pesar de los pesares, solas o acompañadas, dentro y fuera de las organizaciones de mujeres. Es crear un sentido de vida que donde sea que haya una mujer, para impulsar transgresiones desde el ser mujer.
     Nuevamente allí hay una serie de conflictos y engarzamientos:
     a.- Feminizar es importante, pero la triste realidad es que eso no cambia las relaciones patriarcales a menos que haya una intención objetiva y subjetiva de hombres y mujeres de revertir las relaciones patriarcales. La realidad sobrepasa a las intenciones. Ser mujer, no es lo mismo que ser mujer tratando de cambiar el propio mundo y apoyando al cambio ajeno.
     b.- Feminizar para mitigar, refuerza la feminización patriarcal, al fin y al cabo revisar la historia debe servir para algo.
     c.- Feminizar el patriarcado, para qué si eso es lo que ya hace el estado y las mismas fuerzas opresivas.
     El sistema está dispuesto a feminizar las relaciones sociales y la vida a su conveniencia, es decir, sujetando a las mujeres a las peores condiciones de vida, a la violencia me parece que en otro sentido en él, a ser subalternas, a estar debajo de los zapatos del Estado, a violentar con represión y política pública a las mujeres que luchan en contra de las injusticias del sistema.
     Si algo queda claro de los avances de los noventa, es la urgente necesidad de feminizar la sociedad, el sistema, la civilización. Las mujeres han feminizado la lucha social, el campo, la ciudad, las movilizaciones, ahora el estado, las universidades, etc.
     Es increíble revisar los datos de la feminización de las mujeres del campo. Existe un porcentaje creciente de mujeres que hacen el trabajo agrícola y mujeres del campo que hacen el trabajo no agrícola en el mismo territorio rural. Entonces el sistema mismo se encarga de feminizar lo que le conviene.
     Que campos completos estén feminizados significa que lo público y lo privado muestran otros aspectos. Sin duda las mujeres han logrado por medio de sus luchas abrir varios sentidos de lucha, de feminización de la sociedad.
     Ampliar la feminización, o sea la presencia de las mujeres en todos aquellos ámbitos, para oprimir a otras mujeres y hombres, dejarse pisotear por un presidente, reforzar patrones patriarcales dominantes y de subordinación brutal, si sirve para tener mayor estatus sobre otras, para imponerse o para subalternizarse más que antes, hace de la feminización un grave problema para las mismas mujeres.
     Por eso construir ideologías y delimitaciones feministas dentro de la diversidad es sustancial. Es tan importante y no solo para mirarse frente o desde dentro del estado sino para existir dentro y fuera de los movimientos sociales, de la familia, del trabajo, de la vida misma.
     El estado trata de convertir al feminismo es otra forma de feminizar ciertos escondites de la sociedad, aceptando que la sociedad está feminizada de manera opresiva. El estado permite que las varias formas de feminizar se encuentren en la ideología liberal patriarcal, rechazándola superficialmente o alineándola con la feminización opresiva.
     Allí la “revolución ciudadana” ha jugado este doble papel, por un lado muestra un discurso que hace creer a la población que está feminizando la sociedad promoviendo derechos humanos para las mujeres y por el otro lado, lo que hace es absorber las demandas de las de mujeres y sujetarlas y hacerlas retroceder ante las formas más bestiales de opresión y llamara eso equidad.
     Un ejemplo es lo ocurrido con las leyes a favor de las mujeres y con la aprobación de la penalización del femicidio. Para algunos funcionarios se trata de que haya casos judicializados, no de erradicar el femicidio.
     Sino no sería tan frecuente ver como las mujeres políticas son violentadas constantemente dentro del Estado, no sería cotidiano ver como las funcionarias públicas con la fuerza del trabajo del estado y muchas son mal pagadas, viven discriminaciones laborales, acoso laboral por el hecho de ser mujeres, son las que deben sostener su trabajo y correr a la casa para asumir la reproducción de la vida de los hijos, de las familias, de la naturaleza, y siguen estando invisibilizadas, contratadas de manera inestable y son parte de la fuerza de trabajo informal, con difícil acceso a mantener un salario estable.
     Y todo el tiempo que el gobierno hace gala del irrespeto profundo que tienen no solo a las mujeres sino a todo ese proceso que el feminismo aporto.


     2.3.2. La resistencia feminista




     La existencia de los feminismos populares y diversos, al parecer serán una tendencia histórica por lo pronto. Será pues de ubicarse y ver para donde volver a disentir y colocar las autonomías necesarias.
     Frente al Estado se claudica, pero también, aunque son actores diferentes, frente a las luchas de clase de los movimientos sociales, muchas veces se han extinguido las demandas feministas. La historia es larga en ejemplos.
     Pero es ante esos actores es que el feminismo históricamente ha ido definiendo como continuar su lucha.
     La alegoría de los feminismos es haber aprendido a asumir que no existe uno solo, que somos tendencias, sujetas políticas capaces de existir junto a las otras o por caminos elegidos y que si bien dialogamos, nosotras asumimos que somos diferentes.
     Luego, la lucha de las mujeres rurales y urbanas, está muy activa por varias demandas sociales, pero contraídas de la crítica política. Dispersas, dentro y fuera de los movimientos sociales.
     El debate del placer, de la propiedad del cuerpo de las mujeres se ha mostrado tanto como el debate de la tierra. Pero el debate de la propiedad de la tierra tiene un sujeto concreto que se lo disputa y la lucha por el cuerpo, muestra que sin las mujeres que demanden la soberanía no va a existir.
     El feminismo popular recién ha mostrado un primer momento de su existencia y de sus límites. Generar un feminismo que enamore. Una compañera preguntaba y ¿cuál es ese feminismo que enamore?.
     Así como las preguntas que nuevamente resaltan: ¿Es realmente posible la emergencia de una alternativa feminista desde los pueblos, desde la nacionalidades, desde los sindicatos, desde lo urbano y lo rural que transgreda el proceso ya indicado?. ¿Es realmente posible la emergencia de una alternativa feminista popular, haga que el estado y la sociedad, respete y asuma su responsabilidad, frente a las mujeres?
     Retomar el debate feminista requiere estar más abierto que antes, el reencuentro entre el feminismo y las organizaciones de mujeres populares dentro y fuera de los movimientos sociales, vuelve a ser un punto clave y al parecer en el 2015, muestras pistas de acercamiento, pero retomando el cambio integral de la sociedad.


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[1] Socióloga, feminista ecuatoriana.



Fuente: 


martes, 6 de octubre de 2015

VÍDEO: La historia del agua embotellada.




LA HISTORIA DEL AGUA EMBOTELLADA




     Un vídeo para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo.

     Con motivo del Día Mundial del Agua, el día 22 de marzo de 2002 The Story of Stuff Project lanzó su corto LA HISTORIA DEL AGUA EMBOTELLADA.

     El vídeo explica cómo las empresas fabrican la demanda para conseguir que los norteamericanos compren más de 500 millones de botellas de agua mineral por semana aún cuando disponen de agua de grifo. Las empresas de la industria del agua embotellada atacan el uso de agua de grifo empleando publicidad basada en temas medioambientales ocultando, así, los problemas que generan con el reciclaje del plástico producido.